Debo decir que este hombre me ha tocado la fibra sensible por el destrozo económico que está viviendo. Lo de que la mujer no trabaje pero el cuidado de los descendientes sea al 50% ya no me extraña, sé que a día de hoy es habitual. Y que algunas personas sin trabajar exijan empleada doméstica para no estresarse (ya se sabe todo el trabajo que da la casa con lavavajillas, aspiradora ciclónica, robot de cocina, air fryer, robot de suelo que aspira y friega...).
No soy yo, cito una historia de otro español más.
Antes de la niña éramos una pareja bastante casera, ambos camareros cansados de ver gente y estar en la calle todo el día, pero al coger la baja por maternidad se enganchó de forma enfermiza a tiktok, más concretamente al contenido relacionado con viajes.
Pues nada, desde entonces todo el día quejándose de que se agobia, que quiere viajar, que esta se fue a Japón a comer sushi de verdad y la otra se fue a Estados Unidos y le pidieron matrimonio a lo alto del Empire State.
Que se ha perdido muchas cosas que hasta ahora no era del todo consciente y quiere vivir. Toda esta chapa con lo que conlleva acabar de ser padre: pocas horas de sueño, llantos, sin sesso, hormonas, etc.
Yo tuve que trabajar todo ese tiempo e iba perecid por la vida, que ni sabía si era hora de acostarme o de levantarme porque claro aunque fuese ella la que tuviese la baja por maternidad insistía en que yo también me levantase a darle el biberón a las 3 de la madrugada.
En Marzo nos fuimos a Bali como pudimos porque esa es otra, no quiere ir a Torremolinos que se puede ir en coche, tienen que ser destinos cuyo billete de avión cueste un ojo de la cara. Encima dejó el curro al poco de volver de la baja porque decía que echaba de menos a la niña.
Menudo viaje me dio, tuve que encargarme de la niña toda la semana porque dice que ella ya está todo el día con la niña que ahora me toca a mí. Le daba de comer mientras ella se hacía fotitos como si estuviese viajando sola, muy atenta en que no saliésemos la niña y yo en la foto. No cambió ni un pañal en todo ese tiempo que estuvimos por la isla y me sentí como si fuese un cuidador más que el marido/padre en un viaje familiar.
Ella se lo pasó de lujo, o eso dijo porque se estuvo quejando todo el tiempo. Que si la comida era mala, que si echaba de menos su bocadillo de lomo con queso...
A los cinco días de volver ya estaba diciendo que se agobiaba y que quería ir a Nueva Zelanda que ahora tocaba un país frío. Yo la verdad no sé cómo va a terminar esto si es solo una fase que le durará un tiempo y luego cuando consiga otro trabajo se le pasará o qué.
Siendo como piensas, ¿eres y te comportas así?
¿A quién se le ocurre casarse para al final tener una esposa y encima tener descendientes, y lo peor, propios, y encima creérselo a pie juntillas?
¿Y por qué no hacías lo que muchos?
¿Que necesitas una mujer por circunstancias varias? Buscas una mujer para lo que te sea preciso y poco más. Si tienes una necesidad, pues eso. En lo demás, lo mínimo.
Y así casi en todo: cuando la necesitas la usas y, del contrario, vive y disfruta de la libertad que te ofrece la vida y poco más.
En mi caso, ya de muy joven nunca lo tuve muy claro, lo de tener una mujer fija y para toda la vida y con muchas posibilidades de tener la obligación de aguantarla tanto en lo bueno, lo malo o lo peor.
En fin. Mujer sí, tanto y cuanto me fuera preciso y necesario y poco más. Mi problema nunca fue la mujer de la que disponía, más al contrario.
A mí quien me complicó la vida fue la familia y lo que mi familia creía socialmente correcto.
¿Qué le importaba a mi progenitora y demás familia que hiciera de mi vida lo que me saliera y poco más? Pues no. Que mi vida era totalmente contradictoria con los demás y en general con cómo pensaba el resto de mi familia y más de la mitad del mundo.
Algunos pensarán y creerán que, siendo tan espabilado, qué motivo, razón y causa tenía.
¿Qué haría cualquiera de vosotros que una noche, tras bailar y estar feliz, al llegar a mi casa me encuentro en mi nidito de amor a mi progenitora, mi querida Belén y un niño de unos tres o cuatro años, y lo peor es que en general mi familia me juraba que se parecía a mí, y lo peor es que mi adoradísima Belencita conocía muy bien que tenía una característica peca en la espalda.
Por lo que como y porque, pero aquí se me acabó y con ello empezó el declive de mi felicidad.
¿Y por qué? ¿Porque precisamente y en general la mayoría nos tiene que parir una progenitora?
Aquí lo dejo.