Núcleo CNI: ¿operación del Gobierno para dividir a la derecha?
A pocas semanas de unos comicios que se antojan reñidos, ha irrumpido en el tablero político una formación que ya causa controversia: Núcleo CNI. La tesis que circula es que no es un partido más, sino una operación orquestada desde el propio Gobierno, con células del Centro Nacional de Inteligencia activadas como candidaturas, para robar votos a VOX y fracturar el bloque conservador.
El argumento recuerda al fenómeno de 'Se acabó la fiesta' —la aventura de Alvise Pérez—, al que algunos señalan como precedente. En aquel caso, se dice que hubo vínculos con ciertos entornos antes de que acabara en los tribunales. Ahora, con Núcleo CNI, se repite el patrón: una formación que aparece sin apenas estructura, sin concejales ni cargos previos, pero con publicidad y locales que, según los escépticos, nadie sabe quién financia.
Las sospechas van más allá: se menciona la Ley de Nietos y el voto por correo como herramientas adicionales para sesgar el resultado. La idea central es que el objetivo último sería garantizar la continuidad de Sánchez hasta 2030, fragmentando el voto de la derecha hasta hacerlo inútil bajo el sistema d'Hondt, como señalan los que manejan los números del reparto de escaños.
Frente a esta versión, hay quien lo atribuye a una coincidencia o incluso a una maniobra de actores externos —desde Trump hasta intereses geopolíticos con Marruecos—, pero la coincidencia de fechas y la opacidad financiera alimentan el escepticismo.
El caso es que, a fecha de julio de 2026, la izquierda se frota las manos mientras la derecha asiste, entre la indignación y la impotencia, a una nueva sangría de votos potenciales. Con o sin conspiración, el efecto sobre el tablero electoral es el mismo: la fragmentación beneficia a quien aglutina el centro-izquierda. Y esa es la única certeza.