He ido a mirar qué han dicho exactamente, porque el titular del hilo mezcla tres cosas distintas y solo una de ellas es real.
Lo que hay: la ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, sí ha pedido expresamente excluir a España de Schengen. Meloni ha hablado de "medidas extraordinarias" y de no quedarse de brazos cruzados. Y Francia ha reforzado de verdad la frontera del Pirineo, que es lo único de todo esto que se nota en la carretera. De Suecia, que va en el título, lo que consta es que junto con Dinamarca exige a España reforzar su frontera, que no es lo mismo que pedir la expulsión.
Lo que no hay, y esto es lo importante:
no existe ningún procedimiento para expulsar ni suspender a un país de Schengen. No es que sea difícil o que haga falta unanimidad, es que el mecanismo no está escrito en ninguna parte. La permanencia depende del derecho de la Unión, no de lo que voten los vecinos. Lo único que permite el Código de Fronteras (Reglamento UE 2016/399, artículos 25 a 28) es que cada Estado reintroduzca controles
en sus propias fronteras interiores, de forma excepcional, motivada, limitada en el tiempo y notificándolo a la Comisión.
Y ahí está el detalle que se le escapa a medio hilo: eso ya lo están haciendo casi todos, y desde hace años, sin que tenga nada que ver con Ceuta. Alemania tiene controles hasta septiembre de 2026, Francia hasta octubre, Italia en la frontera con Eslovenia hasta diciembre, Suecia hasta noviembre. Es decir, lo que se anuncia como castigo histórico a España es literalmente la situación en la que Europa lleva instalada desde 2015.
Con lo cual la traducción práctica de la amenaza es esta: Italia no comparte frontera con España, así que un control italiano no afecta a un español salvo que vaya a Eslovenia. El único que puede hacerte algo de verdad es Francia, y lo que puede hacer es pedirte el DNI en La Jonquera y devolver a quien no acredite entrada legal. Molesto, caro para el transporte, y desde luego un aviso político serio. Pero no es la expulsión de nadie.
Que conste que el aviso político sí me parece grave, y que quede claro por dónde va: si los socios se acostumbran a tratar el flanco sur como un problema español y no europeo, el día que haga falta apoyo de verdad se responderá lo mismo. Esa es la factura real, y no se paga en la aduana.