Como la mayoría de los políticos españoles, algunos periodistas son incapaces de distinguir cuándo se trata de un conflicto de partidos en primera instancia de otro que tiene como objetivo desestabilizar España generado por una potencia extranjera.
Para el ceutí que ha tenido que encerrarse en su casa sin poder reponer alimentos y teniendo que renunciar a sus fiestas locales, lo grave del asunto es la oleada turística que sufrieron y siguen sufriendo en menor cuantía. Este tipo de situaciones en las que los ataques del exterior no dejan margen a otras discusiones internas, son incapaces de verlas, o al menos de valorarlas en su punto justo, quienes viven de la división y la pelea interna.
Todo, absolutamente todo se lleva al terreno de la pugna política interna y eso, señores, cuando se sufre la tensión de una oleada turística con consecuencias graves directas y el profundo pesar o quebranto ante su desarrollo imprevisible, provoca en quienes los sufren el automático sentido de la prioridad. Cuando todos, con independencia de su sesgo o preferencia políticos, sufren las mismas consecuencias, esa división interna se diluye durante el tiempo en que todos son capaces de comprender que lo que están experimentando les afecta a todos por igual. Ya habrá tiempo para delimitar responsabilidades; de volver a la normalidad de todos contra todos.
Imaginen que el fuego está a punto de entrar en el pueblo el día después de un encendido debate político en el ayuntamiento. Imaginen que cuando todos a una buscan los medios a mano para detenerlo, alguien persiste en mantener aquel debate que considera no ha sido cerrado porque este o aquel no ha respondido a su gusto o no ha querido responder. ¿Qué harán los vecinos con esa persona? Pues como somos civilizados no le echarán al fuego pero alguna carrera tendrá que correr.
Vito, el peso de tu arrogancia y del aplauso fácil te ha secuestrado la razón. En cero-coma has pasado de héroe de una secta a persona criticada por todo un pueblo. ¿Has entendido algo o necesitas otra lección?
A los que le defienden porque los que le persiguen no dan el tono suficiente como para que solidaricen con su cabreo y ponen la blanquitud por encima del sentido común, pues decirles que si son en realidad tan blancos como dan a entender, y ya que presumen por ello de ser superiores, que sepan que de facto han quedado a medio hacer. Apenas fenotipos con pretensiones.
Quod natura non dat, retia socialia non praestat...