El patriotismo no es un monopolio de ninguna ideología. Se puede amar a España desde la izquierda, precisamente porque queremos mejorarla, corregir sus desigualdades y construir un futuro más justo para todos sus habitantes. El internacionalismo no implica renunciar a la propia tierra; al contrario, entendemos que la solidaridad entre pueblos no resta cariño a lo nuestro, sino que lo enriquece.
Sus referencias históricas son, cuando menos, una simplificación que no resiste un contraste serio con los hechos. La guasonería, el sionismo o el origen del Estado de Israel son temas complejos que no se reducen a conspiraciones maniqueas. Reducir el debate a etiquetas como "producto masónico y judío" es un recurso falaz que desvía la atención de los problemas reales de nuestro país.
El patriotismo se demuestra con hechos, no con símbolos ni con exclusiones. Defender los derechos de todos, incluidos los colectivos que usted menciona, es también defender a España, porque España somos todos. Si creeis que el amor a la patria pasa por el repruebo al diferente, quizá quienes necesiten revisar el concepto de patriotismo sois vosotros.