El gasoil dicta sentencia al corto: crack spread récord y una caída que no llega
En 2026, el Low Sulfur Gasoil (LSGASOIL) se ha convertido en el escenario de una de las apuestas más tensas del mercado europeo de combustibles. Una posición corta de 30.000 euros, abierta a 1.185 dólares por tonelada, esperaba un desplome hasta 900. En su lugar, el precio ha dado un paseo por máximos históricos: 1.352 dólares primero, una corrección a 1.150 después, y un rebote que de nuevo acerca la cotización a 1.280-1.350. La palabra “hostión” sonaba en el arranque; ahora la operación acumula pérdidas que su gestor admite con un “me estoy comiendo una buena hostia”, aunque mantiene la convicción de que el gasoil acabará cediendo.
Qué es el crack spread y por qué marca máximos
El argumento central de la tesis bajista no es el crudo, sino el margen de refino. El crack spread –diferencia entre el precio del diesel y el del petróleo crudo– se ha disparado hasta niveles nunca vistos. Financial Times señalaba que el diesel europeo cotizaba alrededor de 70 dólares por encima del crudo, frente a una media histórica cercana a 20 dólares. Es decir, refinar gasoil está resultando extraordinariamente caro, y esa prima no para de crecer: en el transcurso del debate se registraron nuevos máximos en el indicador.
La teoría del corto es simple: esos márgenes son insostenibles a medio plazo. “Es imposible que el Gasoil se mantenga en 1250 durante 6 meses”, argumenta la operativa, que prevé destrucción de demanda y una vuelta a un crack spread normal, lo que llevaría el precio a niveles cercanos a 900. La historia da razones: semejantes distorsiones rara vez duran semanas, y el propio corto reconoce que, tras la caída a 1150, cerró beneficios parciales y ha vuelto a abrir posiciones a 1280.
Promediar a la baja: rentabilidad de un plan que sufre
La gestión de la posición muestra una disciplina interesante: abrir cortos en 1185, promediar en 1217, ver caídas a 1150 para tomar beneficios parciales y reentrar en 1280. No es un movimiento automático; hay una tesis de normalización que se apoya en datos concretos. Pero el gráfico no acompaña: la advertencia de que “el gráfico es alcista” planea sobre la estrategia. Entre tanto, el gasoil ha regresado a zonas altas, y el gestor reconoce que está “palmando 1300” del beneficio acumulado anterior.
Aquí aparece el componente irónico del sector: quien apuesta contra el diesel juega dos veces: una en el mercado y otra en la gasolinera. Porque si el gasoil sube, el corto pierde y el repostaje se encarece. “Apostar a que el diesel baja es doblemente peligroso: pierdes en el gasino y en la gasolinera”, apunta el comentario.
Guerras, distorsiones y la pregunta que queda abierta
La tesis bajista se apoya en la anomalía estadística, pero el mercado tiene sus propias razones para mantenerse alto. Las “tremendas distorsiones del mercado, guerras, etc” que menciona el propio análisis no se corrigen por decreto. La capacidad de refino europea, las sanciones y la logística del diesel siguen tensando una cuerda que, según los datos, debería romperse pronto. Hasta ahora no lo ha hecho.
La discusión termina en el punto exacto donde empezó: la convicción de que el petróleo se irá a 50 dólares, mientras otros ven un “petardazo hacia arriba”. Mientras tanto, el precio del gasoil sigue dando lecciones a 30.000 euros por entrega.
Es la vieja historia del margen que aprieta, del que espera la media y del que se quema. El crack spread histórico no se ha sostenido muchas semanas a estos niveles, pero nadie sabe cuál será la semana que aguante.