En cualquier país civilizado los mandatarios se pagan sus vacaciones y sus asuntos personales de su bolsillo y ay de que le dé por aprovecharse de lo público para sus cosas, me viene a la memoria la ministra aquella sueca que pagó con la tarjeta del ministerio un toblerone y tuvo que dimitir y en este país los sociatas convierten todo en su cortijo al servicio propio y de sus familiares, aviones, coches, helicópteros, inmuebles del patrimonio nacional y todo con gastos y personal a cuenta del contribuyente
