pepeleches
Será en Octubre
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En el momento en que bajas tremendamente la correlación entre esfuerzo (o incluso suerte) y resultado, la gente cambia su perspectiva. Es lógico y es normal.
Trabajar más horas o a más nivel te lleva a una carrera en la que cada vez tienes más impuestos. Quién mas se beneficia de tu esfuerzo...es el estado.
Quién no se lo crea, que imagine que tiene por ejemplo alguien con un trabajo en el que gane 35K. Y resulta que va a tener gemelos, se quiere comprar una casa o lo que sea, y decide hacer un sacrifico enorme y buscar otro trabajo de 20 horas, mátándose a currar en horas intempestivas o fines de semana.
Ya verás qué risas cuando vea que en este segundo trabajo le van a aplicar el marginal del 37% de IRPF. Porque estás trabajando 60 horas a la semana.
Estas condiciones son un obstáculo para que te vaya bien. Lo intentes dentro de una empresa o montándotelo por tu cuenta, cuando hay tantos frenos burocráticos e impositivos hace que sea más difícil.
¿Qué decisiones tomas entonces? Pues buscar tu zona de confort. Como hace absolutamente cualquier persona, es completamente humano. Quedarte en aquel equilibrio en la que la proporción entre esfuerzo hecho y resultado esperado sea la más beneficiosa probablemente.
Para qué vas a meterte a mucha más responsabilidad por 6.000 brutos al año, si resulta que el IRPF marginal ya te llega al 37%, y con otros impuestos hace que ganes 250 ó 300€ netos más. La empresa gasta 9.000€ para que tú obtengas más y lo que te llega al bolsillo es una miseria que no compensa en absoluto.
De qué vas a hacer esfuerzos si en cuanto llegas a determinada zona no muy alta, de cada euro que pone la empresa por tu esfuerzo el estado te saca el 60-70%
Y encima ves otros caminos. Sí, por supuesto, quien trabaja para el estado, que tiene unas condiciones de lujo. Pero si es que en tu caso no tienes ninguna especialización y eres carne de cañón de sueldos bajos, a nada que te dejes arrastrar por el lado oscuro tu incentivo puede ser mantener una vida parecida pero trabajando mucho menos o incluso no trabajando.
La gente no cambia de idea porque sí. Se adapta a las nuevas condiciones. Y las condiciones actuales benefician plantarse en zonas medias y bajas del escalafón.
El problema cuando el estado gasta tantísimo y encima es generoso en el reparto con los suyos, que cambia la ecuación y cambia los incentivos. Indirectamente, está premiando más no producir que producir.
Y la gente, pues se amolda. Y...
Trabajar más horas o a más nivel te lleva a una carrera en la que cada vez tienes más impuestos. Quién mas se beneficia de tu esfuerzo...es el estado.
Quién no se lo crea, que imagine que tiene por ejemplo alguien con un trabajo en el que gane 35K. Y resulta que va a tener gemelos, se quiere comprar una casa o lo que sea, y decide hacer un sacrifico enorme y buscar otro trabajo de 20 horas, mátándose a currar en horas intempestivas o fines de semana.
Ya verás qué risas cuando vea que en este segundo trabajo le van a aplicar el marginal del 37% de IRPF. Porque estás trabajando 60 horas a la semana.
Estas condiciones son un obstáculo para que te vaya bien. Lo intentes dentro de una empresa o montándotelo por tu cuenta, cuando hay tantos frenos burocráticos e impositivos hace que sea más difícil.
¿Qué decisiones tomas entonces? Pues buscar tu zona de confort. Como hace absolutamente cualquier persona, es completamente humano. Quedarte en aquel equilibrio en la que la proporción entre esfuerzo hecho y resultado esperado sea la más beneficiosa probablemente.
Para qué vas a meterte a mucha más responsabilidad por 6.000 brutos al año, si resulta que el IRPF marginal ya te llega al 37%, y con otros impuestos hace que ganes 250 ó 300€ netos más. La empresa gasta 9.000€ para que tú obtengas más y lo que te llega al bolsillo es una miseria que no compensa en absoluto.
De qué vas a hacer esfuerzos si en cuanto llegas a determinada zona no muy alta, de cada euro que pone la empresa por tu esfuerzo el estado te saca el 60-70%
Y encima ves otros caminos. Sí, por supuesto, quien trabaja para el estado, que tiene unas condiciones de lujo. Pero si es que en tu caso no tienes ninguna especialización y eres carne de cañón de sueldos bajos, a nada que te dejes arrastrar por el lado oscuro tu incentivo puede ser mantener una vida parecida pero trabajando mucho menos o incluso no trabajando.
La gente no cambia de idea porque sí. Se adapta a las nuevas condiciones. Y las condiciones actuales benefician plantarse en zonas medias y bajas del escalafón.
El problema cuando el estado gasta tantísimo y encima es generoso en el reparto con los suyos, que cambia la ecuación y cambia los incentivos. Indirectamente, está premiando más no producir que producir.
Y la gente, pues se amolda. Y...