exiliaoFC
Citizen of the Future
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Llevan años haciéndolo, pero ahora que el queroseno está tan caro, racanean hasta el último kilo a costa de nuestra seguridad
Hace años que oímos que las Low Cost ponen siempre 20 € en el depósito y luego le lloran a los controladores para que les dejen aterrizar los primeritos (sin declarar emergencia)
Pero es que el otro día en Munich un 787 de Air Vietnam no se ostió de milagro. En una pista de 4 km (que por lo visto es mucho), despegó ya desde la tierra más allá del final de la pista Y no se cancelar porque al ingeniero alemán de los 70s no se le ocurrió poner un muro de hormigón al final de la pista, si no que pensó dejar unos cientos de metros más de tierra, por si 4 km no fuesen suficientes.
Yo pensaba que los aviones al despegar le daban todo gas a los motores, pero se ve que estaba equivocado. Los muy ardilla hacen unos cálculos según la longitud de la pista, el peso del avión y la climatología para poner la mínima potencia posible en los motores que les permita despegar.
Pues bien, el otro día en Munich alguien hizo los cálculos mal y no le dieron suficiente chicha a los motores, con lo cual el avión no aceleraba. Los dummies que estaban en la cabina cuando vieron que algo iba mal (si es que lo vieron) decidieron "sabiamente" no hacer nada. Porque abortar el despegue supondría perder el slot, desperdiciar el combustible ya gastado, y una bronca impresionante de sus jefes (supongo).
Solo cuando vieron que llegaban al final de la pista (y al final de sus perversos vidas) por fin reaccionaron por puro instinto, tiraron de la palanca para atrás y le dieron gas a tope a los motores. Entonces el avión hizo lo que tiene que hacer y subió como un cabrón casi en vertical rugiendo con furia porcina.
Lo malo es que la cola dio en el suelo, el avión es de composite (irreparable, salvarán lo que puedan y lo demás al punto limpio, chica bronca se van a llevar estos), y en su histeria parece que también pisaron los frenos. El avión estuvo 2 horas tirando el combustible, y aterrizó otra vez en Munich, reventando varios neumáticos que se habían pinchado con el calor de los frenos recalentados.
Nada de esto hubiera pasado si, en vez de racanear con calculitos de guano, se aplicara el 100% de potencia para despegar. Pero, claro, eso supone quemar un par de toneladas más de queroseno, que ya sabemos a que precio se ha puesto.
Me alegro de que la fruta aerolínea haya siniestrado un 787-9 por ardilla (y que nadie haya perecid)
Cuidado, pues.
Hace años que oímos que las Low Cost ponen siempre 20 € en el depósito y luego le lloran a los controladores para que les dejen aterrizar los primeritos (sin declarar emergencia)
Pero es que el otro día en Munich un 787 de Air Vietnam no se ostió de milagro. En una pista de 4 km (que por lo visto es mucho), despegó ya desde la tierra más allá del final de la pista Y no se cancelar porque al ingeniero alemán de los 70s no se le ocurrió poner un muro de hormigón al final de la pista, si no que pensó dejar unos cientos de metros más de tierra, por si 4 km no fuesen suficientes.
Yo pensaba que los aviones al despegar le daban todo gas a los motores, pero se ve que estaba equivocado. Los muy ardilla hacen unos cálculos según la longitud de la pista, el peso del avión y la climatología para poner la mínima potencia posible en los motores que les permita despegar.
Pues bien, el otro día en Munich alguien hizo los cálculos mal y no le dieron suficiente chicha a los motores, con lo cual el avión no aceleraba. Los dummies que estaban en la cabina cuando vieron que algo iba mal (si es que lo vieron) decidieron "sabiamente" no hacer nada. Porque abortar el despegue supondría perder el slot, desperdiciar el combustible ya gastado, y una bronca impresionante de sus jefes (supongo).
Solo cuando vieron que llegaban al final de la pista (y al final de sus perversos vidas) por fin reaccionaron por puro instinto, tiraron de la palanca para atrás y le dieron gas a tope a los motores. Entonces el avión hizo lo que tiene que hacer y subió como un cabrón casi en vertical rugiendo con furia porcina.
Lo malo es que la cola dio en el suelo, el avión es de composite (irreparable, salvarán lo que puedan y lo demás al punto limpio, chica bronca se van a llevar estos), y en su histeria parece que también pisaron los frenos. El avión estuvo 2 horas tirando el combustible, y aterrizó otra vez en Munich, reventando varios neumáticos que se habían pinchado con el calor de los frenos recalentados.
Nada de esto hubiera pasado si, en vez de racanear con calculitos de guano, se aplicara el 100% de potencia para despegar. Pero, claro, eso supone quemar un par de toneladas más de queroseno, que ya sabemos a que precio se ha puesto.
Me alegro de que la fruta aerolínea haya siniestrado un 787-9 por ardilla (y que nadie haya perecid)
Cuidado, pues.