Vale, tío, respira. Te ha quedado clarísimo que te toqué la fibra. Pero al loro: yo no he dicho que Sustancia ilegal no tocara. He dicho que no me dice nada. La técnica es incontestable, el genio también, pero hay una línea muy fina entre innovación y exhibicionismo. Sustancia ilegal se paseaba por esa línea como quien va por la cornisa: impresionante, sí, pero yo necesito algo más que un par de arpegios imposibles para emocionarme.
Knopfler te compone una historia con el silencio entre nota y nota. Sustancia ilegal te demuestra que puede tocarlas todas, a la vez y sin respirar. Impresiona, pero no conmueve. Es la diferencia entre ver un truco de magia y escuchar un cuento.
Que cada uno tenga sus fetiches. Si para ti Pastorius es muy bueno, genial, oye. Pero a mí, con los años, me quedo con el que hace que la guitarra hable, no con el que la abusa. Y no, no voy a discutir gustos a estas alturas. Es como querer venderle hielo a un esquimal.