Quién manda realmente en Cuba: el organigrama oficial y las redes de poder que existen detrás

Anonimo100

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Quién manda realmente en Cuba: el organigrama oficial y las redes de poder que existen detrás


Cuando se habla del poder en Cuba es frecuente encontrarse con una explicación aparentemente sencilla: «Cuba está gobernada por la familia Castro y por la cúpula militar».


La frase tiene una parte de verdad, pero también puede resultar demasiado simplificadora.


Cuba tiene un entramado institucional bastante más complejo. Partido Comunista, Estado, Gobierno, Asamblea Nacional, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), empresas vinculadas al ámbito militar, ministerios, organizaciones de masas y diferentes órganos del Partido son estructuras distintas, con funciones formalmente diferenciadas.


La cuestión interesante es otra: ¿hasta qué punto el poder real coincide con ese organigrama oficial?


Y aquí es donde aparece una segunda estructura mucho menos visible: las relaciones personales, familiares, políticas, militares y económicas que se han ido construyendo durante décadas.


1. El organigrama oficial no es el organigrama real del poder


Según la Constitución cubana, el Partido Comunista de Cuba es «la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado».


Por debajo de esa dirección política existe toda una estructura estatal: Asamblea Nacional, Consejo de Estado, Presidencia de la República, Gobierno, ministerios, tribunales, órganos provinciales y municipales, etc.


Paralelamente existe la estructura del propio Partido: Congreso, Comité Central, Buró Político, Secretariado y organizaciones territoriales.


Y además están las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y las organizaciones de masas, como los Comités de Defensa de la Revolución.


Desde el punto de vista jurídico, por tanto, no estamos hablando de una única institución.


FAR no es GAESA. GAESA no es el Partido. El Partido no es el Gobierno. El Gobierno no es la Asamblea Nacional. Y los CDR tampoco son ninguna de esas instituciones.


Sin embargo, que sean estructuras diferentes no significa necesariamente que funcionen como poderes independientes entre sí.


Ese es el punto fundamental.


2. El papel central del Partido Comunista


Para entender el sistema cubano hay que empezar por el Partido Comunista.


La peculiaridad cubana es que el Partido no se presenta simplemente como un partido que compite electoralmente con otros, sino como la organización política que dirige la sociedad y el Estado.


Eso significa que las decisiones fundamentales no deben buscarse únicamente en el Gobierno o en los ministerios.


Un ministro puede administrar su área. Una Asamblea puede aprobar una ley. Un presidente puede ejercer las funciones que le atribuye la Constitución.


Pero la orientación política general procede de la dirección del Partido.


Por eso, cuando se intenta localizar el poder real, hay que mirar especialmente hacia el Buró Político, el Secretariado y el núcleo dirigente del Comité Central.


3. ¿Dónde entran las Fuerzas Armadas?


Aquí aparece una de las peculiaridades más importantes de la historia política cubana.


Raúl Castro fue durante décadas ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.


Eso hizo que las FAR no fueran simplemente una institución militar aislada del poder político. El propio Raúl construyó dentro de ellas una enorme red de relaciones personales y profesionales.


Muchos de los hombres que llegaron a ocupar posiciones importantes en el Estado y en la economía cubana procedían, directa o indirectamente, de ese universo militar.


Por eso resulta comprensible que algunos analistas hablen de una élite político-militar.


Pero conviene evitar una simplificación: no significa que todos los dirigentes cubanos sean militares ni que las FAR controlen automáticamente todas las instituciones.


Significa que el componente militar ha tenido históricamente un peso extraordinario dentro de la estructura de poder.


4. GAESA: la dimensión económica


Aquí aparece otra pieza fundamental.


GAESA es un conglomerado empresarial relacionado con las Fuerzas Armadas y con una parte importante de la economía cubana.


Su importancia ha crecido especialmente en sectores estratégicos como turismo, comercio, finanzas y determinadas actividades vinculadas a divisas.


Por eso, en determinados análisis de la oposición cubana aparecen prácticamente juntas las palabras FAR y GAESA.


Pero tampoco deberíamos convertirlas en sinónimos.


GAESA tiene una estructura empresarial propia y sus dirigentes no son simplemente «los generales».


La cuestión interesante es que una parte importante del poder económico se encuentra vinculada a un ámbito institucional estrechamente relacionado con el aparato militar.


Eso convierte a GAESA en una pieza especialmente importante para comprender cómo se relacionan poder político, poder militar y poder económico en Cuba.


5. ¿Y dónde queda la familia Castro?


Aquí es donde la explicación se vuelve más interesante.


Fidel Castro fue durante décadas la figura central del sistema revolucionario.


Raúl Castro, además de ser su hermano y sucesor político, controló durante décadas las FAR y posteriormente ocupó la Presidencia de la República.


Por tanto, durante más de medio siglo, dos hermanos ocuparon posiciones absolutamente centrales en la estructura política y militar cubana.


Esto produjo algo que va mucho más allá de un simple parentesco.


Alrededor de los Castro se desarrolló una red de dirigentes políticos, militares y económicos cuya carrera se produjo dentro del sistema construido por ellos.


Algunos pertenecían a la vieja guardia revolucionaria.


Otros procedían de las FAR (el Ejército).


Otros llegaron a través del Partido.


Otros ocuparon posiciones económicas.


Y algunos tenían además relaciones personales o familiares con miembros de esa élite.


Por eso quizá sea más correcto hablar de una red de poder vinculada históricamente a la familia Castro que afirmar que «la familia Castro controla personalmente todos los organismos».


La primera afirmación puede estudiarse y documentarse.


La segunda exige demostrar mucho más.


6. El caso Díaz-Canel


El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, es un buen ejemplo de la diferencia entre el procedimiento oficial y la realidad política.


Formalmente, Díaz-Canel fue elegido presidente por la Asamblea Nacional.


Pero sería ingenuo interpretar ese procedimiento como si hubiera aparecido de repente un candidato independiente que obtuvo el poder mediante una competición política convencional.


Díaz-Canel llevaba décadas ascendiendo dentro del sistema político cubano.


Fue dirigente provincial del Partido, miembro de la dirección nacional y posteriormente vicepresidente.


Y su llegada a la Presidencia se produjo dentro del proceso de sucesión política preparado por Raúl Castro.


Por eso decir simplemente que «Raúl Castro nombró a Díaz-Canel a dedo» es una simplificación.


Pero también lo sería decir que Díaz-Canel llegó a la Presidencia completamente al margen de la voluntad de Raúl.


La realidad parece encontrarse en algún punto intermedio: existió un procedimiento institucional, pero dentro de un proceso de sucesión controlado por la élite dirigente.


7. ¿Significa eso que Raúl Castro decide personalmente quién ocupa cada cargo?


Aquí hay que tener cuidado.


No parece razonable pensar que Raúl Castro se dedica personalmente a decidir quién será cada ministro, cada funcionario o cada miembro de los órganos del Partido.


El sistema tiene mecanismos propios de selección y promoción.


Pero tampoco parece razonable imaginar que todas esas instituciones funcionan independientemente del núcleo dirigente.


En cualquier sistema político existen redes de confianza.


En Cuba esas redes tienen una particularidad: se han mantenido durante décadas alrededor de un mismo núcleo político.


La pregunta importante, por tanto, no es:


«¿Raúl Castro nombra personalmente a todo el mundo?»


Sino:


«¿Quién decide qué personas tienen posibilidades reales de llegar a las posiciones estratégicas del sistema?»


Y esa pregunta conduce directamente al concepto de élite dirigente.


8. Una posible explicación: dos organigramas superpuestos


Quizá la mejor manera de entender Cuba sea imaginar dos organigramas.


El primero es el organigrama oficial.


En él aparecen:


  • Partido Comunista.
  • Asamblea Nacional.
  • Presidencia.
  • Gobierno.
  • Ministerios.
  • FAR.
  • Ministerio del Interior.
  • Poder judicial.
  • Gobiernos provinciales y municipales.
  • Organizaciones sociales y de masas.

Todo está perfectamente delimitado jurídicamente.


Pero existe un segundo organigrama mucho menos visible.


En él aparecen:


  • relaciones personales;
  • antiguas relaciones militares;
  • lealtades políticas;
  • vínculos familiares;
  • carreras dentro del Partido;
  • relaciones económicas;
  • círculos de confianza;
  • dirigentes de la vieja guardia;
  • personas promovidas por dirigentes anteriores.

Este segundo organigrama probablemente explica mejor que el primero por qué determinadas personas llegan a determinados puestos y por qué determinadas instituciones tienen un peso político mayor que otras.


9. Entonces, ¿quién manda realmente?


La respuesta probablemente no sea «los Castro» a secas.


Tampoco sería suficiente decir «las FAR».


Y mucho menos sería correcto pensar que existe una especie de junta militar que gobierna Cuba directamente.


Una explicación más completa sería hablar de una élite política dirigente, históricamente construida alrededor de la Revolución, el Partido y las Fuerzas Armadas, dentro de la cual la familia Castro ha tenido durante décadas una posición central.


Raúl Castro ya no ocupa formalmente la Presidencia ni la máxima responsabilidad del Estado.


Pero eso no significa necesariamente que su influencia política haya desaparecido.


La verdadera cuestión es cuánto poder conserva todavía, a través de sus relaciones personales, su prestigio dentro de la vieja guardia, sus antiguos colaboradores y la estructura de poder que ayudó a construir.


Y esa es precisamente una cuestión mucho más interesante que repetir simplemente que «Raúl sigue mandando».


10. La hipótesis que merece ser debatida


Por tanto, mi hipótesis sería la siguiente:


La familia Castro no necesita controlar personalmente cada institución cubana para seguir siendo el centro histórico de una red de poder.


El sistema puede funcionar mediante instituciones perfectamente diferenciadas y, al mismo tiempo, estar dirigido por una élite relativamente reducida que comparte intereses, trayectorias, relaciones personales y criterios de continuidad política.


Eso explicaría por qué el organigrama constitucional puede ser perfectamente real y, simultáneamente, insuficiente para comprender cómo se toman las decisiones verdaderamente importantes.


La cuestión, por tanto, no es si las FAR, GAESA, el Partido, el Gobierno o los ministerios son jurídicamente entidades diferentes.


Lo son.


La cuestión es si detrás de esas estructuras existe una red de poder que las conecta.


Y esa hipótesis, a mi juicio, merece ser investigada mucho más seriamente que las explicaciones simplistas de «Cuba es una dictadura militar» o «Cuba está gobernada por los Castro».





RESUMEN PARA QUIEN NO QUIERA LEER TODO


Cuba tiene un organigrama institucional complejo: Partido Comunista, Gobierno, Asamblea Nacional, ministerios, FAR, GAESA, CDR y demás organizaciones son estructuras diferentes.


Pero el organigrama jurídico no necesariamente coincide con el organigrama real del poder.


La hipótesis más razonable no es que la familia Castro controle personalmente cada organismo, sino que durante décadas construyó una red de poder político, militar, económico y personal que conecta a una parte importante de la élite dirigente.


Raúl Castro es especialmente importante porque durante décadas controló las FAR y posteriormente dirigió el Estado.


GAESA, aunque jurídicamente no sea lo mismo que las FAR, representa además una importante conexión entre el ámbito militar y la economía.


Díaz-Canel fue elegido formalmente por la Asamblea Nacional, pero su ascenso se produjo dentro de un proceso de sucesión política impulsado por Raúl Castro.


Por tanto, quizá la pregunta correcta no sea «¿manda la familia Castro sobre todas las instituciones?», sino:


«¿Hasta qué punto las personas que controlan las instituciones forman parte de una misma red de poder construida históricamente alrededor de la familia Castro, el Partido y las FAR?»


Esa es, probablemente, una pregunta mucho más interesante para debatir.
 
Cuba tiene mucha importancia histórica para España, pero eso no significa que exista un interés proporcional entre los españoles.
  • Cuba está geográficamente lejos y los problemas cotidianos de España pesan mucho más.
  • Para buena parte de los españoles, Cuba se reduce a turismo, Fidel Castro, playas, ron y poco más.
  • La política cubana es bastante difícil de entender desde fuera: Partido, Estado, FAR, GAESA, Asamblea, Comité Central, etc.
  • Y además existe una enorme cantidad de propaganda distorsinante, tanto del régimen como de sus adversarios, lo que dificulta separar hechos de interpretaciones.
Y hay una pregunta que puede resultar muy atractiva para un foro como Burbuja:

(mensaje citado en revisión)
 
A lo mejor explicándolo de forma más sencilla, atrae más la atención.
 
Ahora estamos en el punto en que la desidia, la dejadez, la tiranía, la vagancia, el comunismo... está comenzando a afectar a las élites, la parte de la población que vive bajo el paraguas del régimen. No queda mucho para que parte de la población del organigrama institucional comience con el cambio. Total, cuando no tienes ni luz, ni agua, ni gasolina, por muy poco trabajador que seas empezarás a pensar que algo hay que hacer.
 
solo una persona ha comentado hasta ahora. Si nadie le interesa el tema, tendré que escribir yo solo.
 
yo por telegram y whatsapp tengo muchos conocidos cubanos, pero hablo con uno en especial que me cuenta como está las cosas allí por propia experiencia. Es profesor de preuniversitario, creo que es el equivalente al bachillerato en España.

me ha pasado este enlace:


es una publicación en facebook, donde los profesores de una localidad de la provincia de Granma, declaran que se niegan a empezar el nuevo curso escolar hasta que no le paguen los salarios que le deben desde el mes de mayo.

es lo mas parecido a una declaración de huelga. La cuestion es que se niegan a trabajar hasta que les paguen lo que le deben.

es totalmente excepcional que un colectivo de trabajadores le plante cara a las autoridades comunistas. El derecho a huelga no está reconocido por ley, como era de esperar en un regimen totalitario.
 
pego el texto por si alguien no tiene cuenta en facebook

BASTA DE HUMILLACIÓN! LOS MAESTROS DE JIGUANÍ NO CALLAN MÁS (imagen visible para usuarios registrados)(imagen visible para usuarios registrados)
Llevamos tres meses sin ver un solo peso de nuestro salario. Mayo quedó en el olvido, pasamos junio, julio y las vacaciones de agosto en blanco, sin poder cubrir ni las necesidades más básicas de nuestras familias.
Hoy, el gobierno municipal ha tenido el descaro de chantajearnos y humillarnos nuevamente: solo nos depositarán el mes de junio, ignorando por completo la deuda acumulada y el sacrificio que hemos soportado.
Y ahora pretenden que el 24 de agosto nos presentemos a iniciar el curso escolar 2026-2027, en medio de las enormes carencias que ya vive nuestro pueblo, como si nada estuviera pasando.
Pues no. No vamos a seguir siendo cómplices de nuestra propia miseria.
Los profesores de Jiguani nos levantamos con una sola voz: dejaremos las escuelas vacías y no nos incorporaremos hasta que se nos pague con la dignidad que merecemos como formadores de las futuras generaciones.
Exigimos:
(imagen visible para usuarios registrados) Pago íntegro de todos los meses adeudados.
(imagen visible para usuarios registrados) Respeto a nuestra labor y a nuestra historia.
(imagen visible para usuarios registrados) Condiciones dignas para empezar el curso.
 
Quién manda realmente en Cuba: el organigrama oficial y las redes de poder que existen detrás


Cuando se habla del poder en Cuba es frecuente encontrarse con una explicación aparentemente sencilla: «Cuba está gobernada por la familia Castro y por la cúpula militar».


La frase tiene una parte de verdad, pero también puede resultar demasiado simplificadora.


Cuba tiene un entramado institucional bastante más complejo. Partido Comunista, Estado, Gobierno, Asamblea Nacional, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), empresas vinculadas al ámbito militar, ministerios, organizaciones de masas y diferentes órganos del Partido son estructuras distintas, con funciones formalmente diferenciadas.


La cuestión interesante es otra: ¿hasta qué punto el poder real coincide con ese organigrama oficial?


Y aquí es donde aparece una segunda estructura mucho menos visible: las relaciones personales, familiares, políticas, militares y económicas que se han ido construyendo durante décadas.


1. El organigrama oficial no es el organigrama real del poder


Según la Constitución cubana, el Partido Comunista de Cuba es «la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado».


Por debajo de esa dirección política existe toda una estructura estatal: Asamblea Nacional, Consejo de Estado, Presidencia de la República, Gobierno, ministerios, tribunales, órganos provinciales y municipales, etc.


Paralelamente existe la estructura del propio Partido: Congreso, Comité Central, Buró Político, Secretariado y organizaciones territoriales.


Y además están las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y las organizaciones de masas, como los Comités de Defensa de la Revolución.


Desde el punto de vista jurídico, por tanto, no estamos hablando de una única institución.


FAR no es GAESA. GAESA no es el Partido. El Partido no es el Gobierno. El Gobierno no es la Asamblea Nacional. Y los CDR tampoco son ninguna de esas instituciones.


Sin embargo, que sean estructuras diferentes no significa necesariamente que funcionen como poderes independientes entre sí.


Ese es el punto fundamental.


2. El papel central del Partido Comunista


Para entender el sistema cubano hay que empezar por el Partido Comunista.


La peculiaridad cubana es que el Partido no se presenta simplemente como un partido que compite electoralmente con otros, sino como la organización política que dirige la sociedad y el Estado.


Eso significa que las decisiones fundamentales no deben buscarse únicamente en el Gobierno o en los ministerios.


Un ministro puede administrar su área. Una Asamblea puede aprobar una ley. Un presidente puede ejercer las funciones que le atribuye la Constitución.


Pero la orientación política general procede de la dirección del Partido.


Por eso, cuando se intenta localizar el poder real, hay que mirar especialmente hacia el Buró Político, el Secretariado y el núcleo dirigente del Comité Central.


3. ¿Dónde entran las Fuerzas Armadas?


Aquí aparece una de las peculiaridades más importantes de la historia política cubana.


Raúl Castro fue durante décadas ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.


Eso hizo que las FAR no fueran simplemente una institución militar aislada del poder político. El propio Raúl construyó dentro de ellas una enorme red de relaciones personales y profesionales.


Muchos de los hombres que llegaron a ocupar posiciones importantes en el Estado y en la economía cubana procedían, directa o indirectamente, de ese universo militar.


Por eso resulta comprensible que algunos analistas hablen de una élite político-militar.


Pero conviene evitar una simplificación: no significa que todos los dirigentes cubanos sean militares ni que las FAR controlen automáticamente todas las instituciones.


Significa que el componente militar ha tenido históricamente un peso extraordinario dentro de la estructura de poder.


4. GAESA: la dimensión económica


Aquí aparece otra pieza fundamental.


GAESA es un conglomerado empresarial relacionado con las Fuerzas Armadas y con una parte importante de la economía cubana.


Su importancia ha crecido especialmente en sectores estratégicos como turismo, comercio, finanzas y determinadas actividades vinculadas a divisas.


Por eso, en determinados análisis de la oposición cubana aparecen prácticamente juntas las palabras FAR y GAESA.


Pero tampoco deberíamos convertirlas en sinónimos.


GAESA tiene una estructura empresarial propia y sus dirigentes no son simplemente «los generales».


La cuestión interesante es que una parte importante del poder económico se encuentra vinculada a un ámbito institucional estrechamente relacionado con el aparato militar.


Eso convierte a GAESA en una pieza especialmente importante para comprender cómo se relacionan poder político, poder militar y poder económico en Cuba.


5. ¿Y dónde queda la familia Castro?


Aquí es donde la explicación se vuelve más interesante.


Fidel Castro fue durante décadas la figura central del sistema revolucionario.


Raúl Castro, además de ser su hermano y sucesor político, controló durante décadas las FAR y posteriormente ocupó la Presidencia de la República.


Por tanto, durante más de medio siglo, dos hermanos ocuparon posiciones absolutamente centrales en la estructura política y militar cubana.


Esto produjo algo que va mucho más allá de un simple parentesco.


Alrededor de los Castro se desarrolló una red de dirigentes políticos, militares y económicos cuya carrera se produjo dentro del sistema construido por ellos.


Algunos pertenecían a la vieja guardia revolucionaria.


Otros procedían de las FAR (el Ejército).


Otros llegaron a través del Partido.


Otros ocuparon posiciones económicas.


Y algunos tenían además relaciones personales o familiares con miembros de esa élite.


Por eso quizá sea más correcto hablar de una red de poder vinculada históricamente a la familia Castro que afirmar que «la familia Castro controla personalmente todos los organismos».


La primera afirmación puede estudiarse y documentarse.


La segunda exige demostrar mucho más.


6. El caso Díaz-Canel


El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, es un buen ejemplo de la diferencia entre el procedimiento oficial y la realidad política.


Formalmente, Díaz-Canel fue elegido presidente por la Asamblea Nacional.


Pero sería ingenuo interpretar ese procedimiento como si hubiera aparecido de repente un candidato independiente que obtuvo el poder mediante una competición política convencional.


Díaz-Canel llevaba décadas ascendiendo dentro del sistema político cubano.


Fue dirigente provincial del Partido, miembro de la dirección nacional y posteriormente vicepresidente.


Y su llegada a la Presidencia se produjo dentro del proceso de sucesión política preparado por Raúl Castro.


Por eso decir simplemente que «Raúl Castro nombró a Díaz-Canel a dedo» es una simplificación.


Pero también lo sería decir que Díaz-Canel llegó a la Presidencia completamente al margen de la voluntad de Raúl.


La realidad parece encontrarse en algún punto intermedio: existió un procedimiento institucional, pero dentro de un proceso de sucesión controlado por la élite dirigente.


7. ¿Significa eso que Raúl Castro decide personalmente quién ocupa cada cargo?


Aquí hay que tener cuidado.


No parece razonable pensar que Raúl Castro se dedica personalmente a decidir quién será cada ministro, cada funcionario o cada miembro de los órganos del Partido.


El sistema tiene mecanismos propios de selección y promoción.


Pero tampoco parece razonable imaginar que todas esas instituciones funcionan independientemente del núcleo dirigente.


En cualquier sistema político existen redes de confianza.


En Cuba esas redes tienen una particularidad: se han mantenido durante décadas alrededor de un mismo núcleo político.


La pregunta importante, por tanto, no es:


«¿Raúl Castro nombra personalmente a todo el mundo?»


Sino:


«¿Quién decide qué personas tienen posibilidades reales de llegar a las posiciones estratégicas del sistema?»


Y esa pregunta conduce directamente al concepto de élite dirigente.


8. Una posible explicación: dos organigramas superpuestos


Quizá la mejor manera de entender Cuba sea imaginar dos organigramas.


El primero es el organigrama oficial.


En él aparecen:


  • Partido Comunista.
  • Asamblea Nacional.
  • Presidencia.
  • Gobierno.
  • Ministerios.
  • FAR.
  • Ministerio del Interior.
  • Poder judicial.
  • Gobiernos provinciales y municipales.
  • Organizaciones sociales y de masas.

Todo está perfectamente delimitado jurídicamente.


Pero existe un segundo organigrama mucho menos visible.


En él aparecen:


  • relaciones personales;
  • antiguas relaciones militares;
  • lealtades políticas;
  • vínculos familiares;
  • carreras dentro del Partido;
  • relaciones económicas;
  • círculos de confianza;
  • dirigentes de la vieja guardia;
  • personas promovidas por dirigentes anteriores.

Este segundo organigrama probablemente explica mejor que el primero por qué determinadas personas llegan a determinados puestos y por qué determinadas instituciones tienen un peso político mayor que otras.


9. Entonces, ¿quién manda realmente?


La respuesta probablemente no sea «los Castro» a secas.


Tampoco sería suficiente decir «las FAR».


Y mucho menos sería correcto pensar que existe una especie de junta militar que gobierna Cuba directamente.


Una explicación más completa sería hablar de una élite política dirigente, históricamente construida alrededor de la Revolución, el Partido y las Fuerzas Armadas, dentro de la cual la familia Castro ha tenido durante décadas una posición central.


Raúl Castro ya no ocupa formalmente la Presidencia ni la máxima responsabilidad del Estado.


Pero eso no significa necesariamente que su influencia política haya desaparecido.


La verdadera cuestión es cuánto poder conserva todavía, a través de sus relaciones personales, su prestigio dentro de la vieja guardia, sus antiguos colaboradores y la estructura de poder que ayudó a construir.


Y esa es precisamente una cuestión mucho más interesante que repetir simplemente que «Raúl sigue mandando».


10. La hipótesis que merece ser debatida


Por tanto, mi hipótesis sería la siguiente:


La familia Castro no necesita controlar personalmente cada institución cubana para seguir siendo el centro histórico de una red de poder.


El sistema puede funcionar mediante instituciones perfectamente diferenciadas y, al mismo tiempo, estar dirigido por una élite relativamente reducida que comparte intereses, trayectorias, relaciones personales y criterios de continuidad política.


Eso explicaría por qué el organigrama constitucional puede ser perfectamente real y, simultáneamente, insuficiente para comprender cómo se toman las decisiones verdaderamente importantes.


La cuestión, por tanto, no es si las FAR, GAESA, el Partido, el Gobierno o los ministerios son jurídicamente entidades diferentes.


Lo son.


La cuestión es si detrás de esas estructuras existe una red de poder que las conecta.


Y esa hipótesis, a mi juicio, merece ser investigada mucho más seriamente que las explicaciones simplistas de «Cuba es una dictadura militar» o «Cuba está gobernada por los Castro».





RESUMEN PARA QUIEN NO QUIERA LEER TODO


Cuba tiene un organigrama institucional complejo: Partido Comunista, Gobierno, Asamblea Nacional, ministerios, FAR, GAESA, CDR y demás organizaciones son estructuras diferentes.


Pero el organigrama jurídico no necesariamente coincide con el organigrama real del poder.


La hipótesis más razonable no es que la familia Castro controle personalmente cada organismo, sino que durante décadas construyó una red de poder político, militar, económico y personal que conecta a una parte importante de la élite dirigente.


Raúl Castro es especialmente importante porque durante décadas controló las FAR y posteriormente dirigió el Estado.


GAESA, aunque jurídicamente no sea lo mismo que las FAR, representa además una importante conexión entre el ámbito militar y la economía.


Díaz-Canel fue elegido formalmente por la Asamblea Nacional, pero su ascenso se produjo dentro de un proceso de sucesión política impulsado por Raúl Castro.


Por tanto, quizá la pregunta correcta no sea «¿manda la familia Castro sobre todas las instituciones?», sino:


«¿Hasta qué punto las personas que controlan las instituciones forman parte de una misma red de poder construida históricamente alrededor de la familia Castro, el Partido y las FAR?»


Esa es, probablemente, una pregunta mucho más interesante para debatir.
Cuba es un lugar muy degradado y sus dirigentes actúan con prepotencia.
 
yo por telegram y whatsapp tengo muchos conocidos cubanos, pero hablo con uno en especial que me cuenta como está las cosas allí por propia experiencia. Es profesor de preuniversitario, creo que es el equivalente al bachillerato en España.

me ha pasado este enlace:


es una publicación en facebook, donde los profesores de una localidad de la provincia de Granma, declaran que se niegan a empezar el nuevo curso escolar hasta que no le paguen los salarios que le deben desde el mes de mayo.

es lo mas parecido a una declaración de huelga. La cuestion es que se niegan a trabajar hasta que les paguen lo que le deben.

es totalmente excepcional que un colectivo de trabajadores le plante cara a las autoridades comunistas. El derecho a huelga no está reconocido por ley, como era de esperar en un regimen totalitario.
Es decir, los pocos maestros que quedan en la región reclaman sus cincuenta euros de sueldo de los últimos cinco meses. Y luego nos quejamos aquí.
 
Cuba es uno de los peores países del mundo, pero cualquier país de África no está mucho mejor.
 
Raúl Castro, que fue el heredero del poder en Cuba tras la gloria de su hermano Fidel Castro, dicen que se está muriendo.
 

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