buenos datos y bien expuestos, ya solo faltaria comparar forasteros que trabajan vs forasteros que viven de ayuditas y paguitas. No creo que los españolitos de entonces recibieran paguitas si no trabajaban. En concreto hay nacionalidades cuyo miembros solo trabaja el 50% o menos. Luego se comparan estos porcentajes de forma injusta con los españoles cuando la mayoria de la inmigracion no es pensionista, la comparacion no es proporcional si no se hace por franja de edad y comparando porcentajes.
Pero bueno, que si lo que me quiere vender es el relato que los españoles fuimos muy malos muy malos y que los forasteros actuales son muy buenos muy buenos, no lo va a conseguir. La inmigracion me da igual, si total, cuando el pais quiebre se iran ellos mismos.
Su objeción metodológica es la correcta, así que voy a hacerlo como usted dice y le adelanto que sale mezclado.
Primero el dato bruto, que engaña: en el cuarto trimestre de 2025 la tasa de actividad de los extranjeros era del
68,74% y la de los españoles del
57,29%. Antes de que nadie saque pecho con eso, el propio INE escribe en la nota que la diferencia
"se debe, fundamentalmente, a la diferente estructura por edades". O sea que usted tiene razón: comparado así no vale, y no vale precisamente en el sentido que a mí me convendría.
Hecho a su manera, restringiendo por edad y abriendo por nacionalidad, esto es lo que hay. Datos de 25 a 59 años, la franja en la que ya no cuentan ni estudiantes ni jubilados:
- Ingenieros: tasa de paro del 27%, más del triple que el 8% de los nacidos aquí. Y solo el 42% de las mujeres ingenieros trabaja o busca trabajo.
- Subsaharianos: paro del 16% y el 73% de las mujeres activas. Tasa de empleo veintitrés puntos por encima de la ingenieros.
Así que su intuición se confirma para al menos un colectivo grande, y encima no es el que se nombra aquí normalmente: entre los grupos citados, los subsaharianos salen bastante mejor que los ingenieros, no al revés.
Ahora lo de las paguitas de entonces, que es donde le tengo que llevar la contraria con papeles.
En noviembre de 1983 Alemania aprobó el
Rückkehrhilfegesetz, la ley de ayuda al retorno. Pagaba
10.500 marcos más 1.500 por descendiente a quien se hubiera quedado sin trabajo y se volviera a su país, más la devolución de sus cotizaciones de pensiones. La lista de nacionalidades con derecho la fija la propia ley: Yugoslavia, Jovenlandia, Portugal,
España, Corea, Turquía y Túnez. Se acogieron unas 150.000 personas. El Estado alemán se dejó 220 millones de marcos en las primas y 680 más en devolver cotizaciones.
Y antes de eso, el subsidio familiar. El convenio hispano-alemán de seguridad social daba
Kindergeld a los trabajadores españoles por descendientes que vivían en España y que no habían pisado Alemania en su vida. Cuando en 1975 Alemania recortó la cuantía para los descendientes residentes fuera, el efecto medido fue el contrario del buscado: aumentó la reagrupación familiar, la gente se trajo a los críos.
O sea que sí, un español sin trabajo en Alemania cobraba del Estado alemán, y hasta le pagaron por marcharse. Lo cual no le quita a usted la razón en lo primero.