Lo va a tener muy complicado la Marlaskona. El informe, como cualquier documento administrativo, habrá seguido un procedimiento que es perfectamente rastreable: cuándo se emite, por quién y adónde y cuándo llega.
Y lo de escribir de madrugada una carta al director de la policía haciéndose el sorprendido y filtrarla a la prensa acto seguido apesta a desesperación.
Con todo, no va a pasar nada ni aunque le fruta en la Audiencia Nacional. Las órdenes en este gobierno están claras desde hace mucho: aquí no dimite nadie en ninguna circunstancia. Ahí tenemos a una directora de la Guardia Civil imputada y tan pichi. Y el fiscal general del Estado porque lo inhabilitaron, que si no ahí seguiría. Estos tipos están como la banda de Hitler en el búnker.