Resubo el hilo porque quiero incidir en la guerra de las palabras.
Tenemos que ganar la guerra de las palabras antes de dar la batalla por las ideas o vamos a ser incapaces de entendernos aún estando todos en la misma trinchera, ni mucho menos ponernos de acuerdo en para qué lado hay que disparar.
Y encima tenemos más enemigos que balas.
No os dejéis avasallar por la dictadura lingüística, al contrario, usadla para pitorrearos haciéndoles cabalgar contradicciones y carcajearos después de que se hayan caído del guindo o de la parra -o del caballo- con un "ya te lo dije" a lo cuñada combativa.
No hay cosa que les escueza más.
Y si la cosa tiene gracia o está atinada, llegará a oídos de los más jóvenes que son, que quieras que no, el botín en cualquier batalla cultural.
Nosotros no somos los importantes. Desprendeos de la vanidad.
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FREE ZOUHAM o abandonad toda esperanza