Evola (sin tilde, efectivamente. Me he dejado llevar por el nombre del microbio, y por el del bicho africano) era un defensor de la sociedad aristocrática. Como tal, no podía si no ver con cierto desdén a movimientos democráticos como el fascismo y el nacionalsocialismo, que no dejaban de ser descendientes de la modernidad.
El racismo nordicista no dejaba de ser una aberración democratizadora del principio de autoridad aristocrático. Que la nobleza europea tenga derecho a gobernar por pertenecer al linaje de los conquistadores germánicos*, no significa que cualquier plebeyo alemán pertenezca a la raza superior.
Evola intentó influir en el fascismo y en el nacionalsocialismo para llevarlos a posiciones aristocratizantes. Pero ni Mussolini ni Hitler, ambos descendientes de plebeyos que despreciaban profundamente a la aristocracia, se dejaron mover un centímetro en ese sentido. Solo encontró algún predicamento en Himmler, que si entretenía ciertas ideas respecto a utilizar las SS para agrupar a lo mas puro de la raza para convertirlas luego en la nueva aristocracia.
Y luego se acabó la guerra, desaparecieron físicamente los líderes e ideólogos del fascismo y del nancy, y Evola se quedó con el campo libre para ser el gurú de los movimientos post-nancy y post-facinerosos.
* (Francos en el caso de Francia, Alemania y el Norte de Italia. Normandos en el caso de Gran Bretaña y el sur de Italia. Visigodos en el caso de España)
Claro. En ese aspecto, Evola no se distinguía tanto de otros tradicionalistas o reaccionarios de aquel tiempo. Otra cosa es que intente destilar sus creencias políticas en una doctrina de carácter metafísico. Es la inventiva que más lo aparta de perennialistas y prepara el terreno para la ND. Por eso, muchos de esos nansis a los que te refieres, conocen y citan al siciliano frecuentemente; pero muestran una apatía hacia el resto de la cofradía, encabezada por el autor sufí. Un subconjunto tampoco conocen sus nombres.
Pero los evolianos son una familia con rasgos propios, dentro de toda la constelación. Los duginistas suelen hacer una trasposición de ideas, aunque la Cuarta teoría política es incompatible con la mayoría de axiomas evolianos.
Evola (sin tilde, efectivamente. Me he dejado llevar por el nombre del microbio, y por el del bicho africano) era un defensor de la sociedad aristocrática. Como tal, no podía si no ver con cierto desdén a movimientos democráticos como el fascismo y el nacionalsocialismo, que no dejaban de ser descendientes de la modernidad.
El racismo nordicista no dejaba de ser una aberración democratizadora del principio de autoridad aristocrático. Que la nobleza europea tenga derecho a gobernar por pertenecer al linaje de los conquistadores germánicos*, no significa que cualquier plebeyo alemán pertenezca a la raza superior.
Evola intentó influir en el fascismo y en el nacionalsocialismo para llevarlos a posiciones aristocratizantes. Pero ni Mussolini ni Hitler, ambos descendientes de plebeyos que despreciaban profundamente a la aristocracia, se dejaron mover un centímetro en ese sentido. Solo encontró algún predicamento en Himmler, que si entretenía ciertas ideas respecto a utilizar las SS para agrupar a lo mas puro de la raza para convertirlas luego en la nueva aristocracia.
Y luego se acabó la guerra, desaparecieron físicamente los líderes e ideólogos del fascismo y del nancy, y Evola se quedó con el campo libre para ser el gurú de los movimientos post-nancy y post-facinerosos.
* (Francos en el caso de Francia, Alemania y el Norte de Italia. Normandos en el caso de Gran Bretaña y el sur de Italia. Visigodos en el caso de España)
Por eso hablamos del soporte orgánico como cualidad necesaria, pero no suficiente. En el caso de los hermanos espirituales, no superan el primer filtro y el resto de razones para aceptarlos es gimnasia mental.
Pero es una pérdida de tiempo comparar regiones y continentes del orbe, aduciendo a diferencias de veinte o treinta puntos —oséase, empleando medidas cuantitativas de la modernidad misma— entre partes. A título de ejemplo, eso es afirmar que Alemania es superior, ya que su media aritmética de 102 CI, frente a los 97 IQ de Rusia.
Seguimos hablando de una distribución normal —que para los ceporro no aplica, sospechando mayor disparidad o varianza— donde se presume de una masa más competitiva o, en su caso, obediente. Pero la rareza de esos geniecitos —para ellos, quienes tienen +140— sigue siendo bochornosa, incluso en poblaciones con una diferencia de cinco puntos, como los tudescos y los moscovitas.
Esto es todo lo que cojea la nueva hornada de e-boys de la far right zoomer. Acaban adoptando mecanismos de discriminación, basados en la ciencia exacta y la estadística... Herramientas contemporáneas que no saben utilizar, porque son tan miopes como el propósito que las originó.
Evola (sin tilde, efectivamente. Me he dejado llevar por el nombre del microbio, y por el del bicho africano) era un defensor de la sociedad aristocrática. Como tal, no podía si no ver con cierto desdén a movimientos democráticos como el fascismo y el nacionalsocialismo, que no dejaban de ser descendientes de la modernidad.
El racismo nordicista no dejaba de ser una aberración democratizadora del principio de autoridad aristocrático. Que la nobleza europea tenga derecho a gobernar por pertenecer al linaje de los conquistadores germánicos*, no significa que cualquier plebeyo alemán pertenezca a la raza superior.
Evola intentó influir en el fascismo y en el nacionalsocialismo para llevarlos a posiciones aristocratizantes. Pero ni Mussolini ni Hitler, ambos descendientes de plebeyos que despreciaban profundamente a la aristocracia, se dejaron mover un centímetro en ese sentido. Solo encontró algún predicamento en Himmler, que si entretenía ciertas ideas respecto a utilizar las SS para agrupar a lo mas puro de la raza para convertirlas luego en la nueva aristocracia.
Y luego se acabó la guerra, desaparecieron físicamente los líderes e ideólogos del fascismo y del nancy, y Evola se quedó con el campo libre para ser el gurú de los movimientos post-nancy y post-facinerosos.
* (Francos en el caso de Francia, Alemania y el Norte de Italia. Normandos en el caso de Gran Bretaña y el sur de Italia. Visigodos en el caso de España)
No sé en qué apartado de Revuelta contra el mundo moderno, Julius pronostica la Segunda Guerra Mundial, como un encuentro destructivo entre doctrinas totalitarias. Refleja su desafección ante estas fórmulas, previsiblemente devastadoras; si bien luego se sirve de una de ellas, pese a haberla asociado con una casta o tipo de hombre inferior. Se nota que sus asociados del NSDAP no lo leyeron suficientemente. Personalmente, veo que sigue la misma lógica que muchos aceleracionistas. Y ese libro lo publicó cinco años de la SGM, en 1934. En la antesala de nuestra Guerra Civil, cuando se ejercieron los experimentos fallidos de la revolución de shudras en el Principado de Asturias.
Por lo demás, no hay más que matizar. No puedo estar más de acuerdo en que Benito —llamado por Juárez y por gusto de su padre molinero— y Hitler eran unos populistas. Nadie puede confiar en un líder elocuente, que se sube al barco del movimiento facineroso, cuando ve que los sociatas van a la deriva. De Hitler no hace falta decir mucho más. Otro resentido con falta de cariño paterno. Aunque su padre estaba bien posicionado, sin creer que fuera un descendientedalgo de la Alta Austria.
Himmler era realmente mesurado, inteligente y analítico. Pero carecía de autoestima ante el número uno. Él actuó como subalterno o animal de compañía, moviendo la cabeza como un mureco.
Lo veo parecido a Franco en algunos rasgos psíquicos, quitando la ausencia de autovaloración. En los linajes maternos del ferrolano —su padre era un saltimbanqui, descendiente de gaditanos— puedo deducir una ascendencia descendientedalga; vinculado con esas familias caídas en desgracia, colonizando una porción entregada al fatalismo, como es Galicia.
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Revisando mi primera respuesta, he observado varios errores gramaticales. Culpa del corrector del móvil y escribir a vuelapluma. Siento si es un poco confuso. Ahora me da pereza cambiarlo. Mis mensajes son bastante densos porque estos temas me llaman. Es el ouroboros entrando en acción.