Soy católico español ergo hispanista, y no descarto que en un futuro no muy lejano dada la precipitación con la que suceden las cosas, todos los católicos del mundo serán a su manera hispanistas, porque no se trata de reconstruir un imperio nuevo bajo una bandera nacional conocida sino la reconstrucción de la Cristiandad. Dará igual la lengua que cada cual hable, sus costumbres y carismas, porque una fuerza superior despertada de su letargo de siglos, volverá a hacerse presente pero sobre todo necesaria.
Hay una "promesa", que en situaciones como la presente y que nos afectan a todos con independencia de qué lado estemos, que dice: esta batalla la vamos a ganar. No será mérito nuestro sino de la Fe que nos une a todos a pesar de las dudas y de los altibajos. No será por simple convicción humana que piensa en cosas humanas y por eso es tan frágil e inestable. Esa confianza no es un placebo que se agota al primer revés aunque espantará a muchos que creyendo tenerla en realidad solo siguen una costumbre o la necesidad, tan humana después de todo, de esperar milagros cruzados de brazos o pretender disponer del control del tiempo y la paciencia.
Esta forma de ver las cosas es diferente a estar enredados en intentar comprender y adivinar cuáles serán los siguientes pasos que sin embargo experimentaremos en diferido porque ya se están dando.
En vez de ver las cosas desde abajo y entre los reducidos horizontes que nos impone la información disponible y la lectura aventurada de todas las intenciones implicadas, es una visión desde arriba que al retomarla no nos debería parecer extraña sino la constatación de que los tiempos advertidos desde hace milenios empiezan a parecer más cercanos de lo que la inmensa mayoría hubiéramos deseado.
Centramos nuestra atención en los agentes evidentes, en su ambición, capricho o necesidad, y perdemos la perspectiva del signo que van tomando las cosas da igual qué agente de moda parezca estar a los mandos de esta aparente improvisación o plan perverso, que ese es otro cantar y que generalmente encuentra sus objetivos en gente desorientada y que ya no es capaz de creer en nada...
No "comulgo" por así decirlo con todo lo que se dice en el vídeo que les dejo abajo. A mí también me cuesta aceptar ciertas ideas aún cuando por mi Fe debería aceptarlas con más naturalidad.
Hay mucho en juego que se dirime a escala global en un mundo que ya no nos parece tan grande y eso se confirma en cuanto se hagan la pregunta pertinente: ¿en qué lugar estaría a salvo? La respuesta varía en función del grado de transcendencia personal, si uno piensa a muy corto plazo o piensa en sus descendientes y las futuras generaciones.