Menudo fallo de la pogre escogiendo como mártir a una persona acomodada de la generación langosta que todas las tardes se iba a merendar con sus amigas a la cafetería más cara del barrio.
(Amigas de un barrio que vota masivamente a PP y Vox)
Caso distinto habría sido el desahucio de una abuela en Fuenlabrada con una pensión de 700 euris y cuidando de una nieta con parálisis cerebral.
Los pensionistas que se buscan soluciones sin recurrir a la mafia de inquilinas ni salen en la tele:
Miguel Ángel, un pensionista de 72 años, es un buen ejemplo de ello. “Me han subido el alquiler a 1.000 euros”, expone.
Precios disparados
Este ciudadano sevillano ha experimentado un aumento en su cuota de alquiler de un 23%, lo que ha provocado que se vea empujado a compartir piso con otro inquilino para poder hacer frente a estos gastos. Si bien su pensión se sitúa en unos aproximados 2.000 euros, la responsabilidad de cubrir otros gastos paralelos no le deja más opción que la mencionada.