A todos esos costrosos no los veo manifestarse delante del Congreso, unas calles más abajo, ni delante de los bancos que fueron rescatados durante la crisis del ladrillo.
Porque cuando reventó la burbuja, los precios bajaron algo en términos relativos, que no reales. Por qué. Porque se rescató a la banca, que estaba enladrillada, con el dinero de todos. Si se hubiera dejado caer a los enladrillados, tendrían que haber sacado todos sus ladrillos a precio de saldo. Yo estaba esperando con unos ahorros, para adquirir una de las viviendas baratas que sacaran. Pero eso no ocurrió, porque los aguantaron con dinero procedente de nuestros impuestos.
Así que aguantaron los precios y aguantaron a la banca y los grandes directivos siguieron cobrando sus bonus. Privatización de beneficios, socialización de pérdidas.
Ahí podríamos haber obtenido vivienda barata. Pero no. Había que rescatar a los ricos.
Sin embargo, los costrosos, en lugar de manifestarse contra la banca, contra el gobierno y en Barajas, que es por donde entran los millones de esquiroles internacionales que provocan una presión a la baja en los salarios y una presión al alza en los precios de la vivienda, se concentran en la puerta del Sol. Para hacer sus batucadas, sus talleres y sus trinc.
No es que no tengan ni idea, que también. Es que siguen un plan político de subversión.