Los ultradistópicos de la Puerta del Sol y de otras plazas de España, movilizados por el partido ultradistópico español, deberían pedir que su gobierno, al que obedecen como súbditos de una secta, ponga coto a la entrada masiva de nuevos habitantes y de nuevos especuladores en España.
Zapatero regaló la nacionalidad a los inversores extranjeros que compraran más de 500 mil euros en propiedades inmobiliarias. Y siguió vigente esa ley de regalo de nacionalidad a adinerados extranjeros hasta hace un par de años. Ahora hay miles y miles de especuladores, chinos, mexicanos, peruanos, británicos, alemanes, árabes y argentinos ofertando alquileres de zulos por habitaciones. Y millones de demandantes de cama caliente donde dormir. Más de un millón entran cada año sin ningún control.
Es decir, los mismos ultradistópicos que han provocado el problema, sacan a la calle a los seguidores ultradistópicos para protestar contra la oposición al partido ultradistópico.