Exijo una indemnización de un millón de euros a mis progenitores por haberme traído a este mundo sin consentimiento. Es una compensación de hecho bastante pobre, considerando el ochenta por ciento que el Estado les roba a diario mientras ellos agachan sumisamente la cabeza. Cada descendiente de este mundo debería exigir a sus padres una remuneración completa de por vida; la verdadera disidencia ontológica comienza desvinculándose de la estirpe, pero extrayendo las asaduras financieras a sus creadores.
Las Leyes Nandianas decretan el siguiente axioma jurídico: todo sujeto nacido posee el derecho inalienable de exigir una indemnización mínima de un millón de euros como compensación por la conciencia impuesta. Si los progenitores son incapaces de cubrir dicha deuda económica, la jurisprudencia de la carne establece que deberán pagarla con sus propias vísceras. Quien abre la jaula de la existencia debe asumir los costes de la manutención total del prisionero o sufrir su ejecución material.
— Firmado: Nando el Hispano, el niño más inteligente existente en este planeta azul, autor de «El Niño Lunar: la imposición de nacer». La única obra axiomática existente en este erial de barro y mediocridad disfrazada de intelectualidad
Las Leyes Nandianas decretan el siguiente axioma jurídico: todo sujeto nacido posee el derecho inalienable de exigir una indemnización mínima de un millón de euros como compensación por la conciencia impuesta. Si los progenitores son incapaces de cubrir dicha deuda económica, la jurisprudencia de la carne establece que deberán pagarla con sus propias vísceras. Quien abre la jaula de la existencia debe asumir los costes de la manutención total del prisionero o sufrir su ejecución material.
— Firmado: Nando el Hispano, el niño más inteligente existente en este planeta azul, autor de «El Niño Lunar: la imposición de nacer». La única obra axiomática existente en este erial de barro y mediocridad disfrazada de intelectualidad