¿Los españoles tenemos rasgos árabes? Debate abierto

Tres son, a diferencia de los germánicos, los contextos en donde el español se reconoce actualmente andalusí: en su entorno físico (paisaje, urbanismo), su entorno doméstico (vestido, comida, higiene, ocio) y su entorno social (el lenguaje e imaginario colectivo). Vayamos pues de lo universal a lo particular reconociendo cada uno de los regalos que nos cedió una sola cultura.

¿SE PUEDE CONSIDERAR A LOS ESPAÑOLES COMO BLANCOS ARABIZADOS?

No se les puede llamar musulmanes porque eso seria mentir, pero ¿se les puede considerar arabizados?

En especial al sur del rio Tajo.

Tendríamos que preguntarnos por qué, de todas las culturas que poblaron la Península y modificaron las costumbres anteriores, sería la de al-Andalus la más persistente. Aunque han pasado ya más de medio milenio desde la caída del al-Ándalus en Granada, son muchas las costumbres que hoy damos por naturales y que en realidad tienen orígenes andalusíes: desde el idioma, con miles de palabras árabes, hasta la música, la gastronomía, la arquitectura, técnicas agrarias, o una actitud de vida.

Si hay algo que diferencia el español de las otras lenguas romances, como el francés o el italiano, es precisamente la abundancia de elementos de origen árabe. El español y el árabe comparten una estructura verbal muy similar. Ambas lenguas conjugan los verbos según el sujeto y el tiempo verbal y tienen tres formas de pasado: remoto, imperfecto y participio. Desde el punto de vista lingüístico, las palabras árabes en castellano están en categorías muy concretas. La mayoría son sustantivos y topónimos y hay muy pocos adjetivos y verbos. En cuanto a preposiciones, solo encontraremos una: hasta.

Además de los innumerables términos topográficos que existen, todas las lenguas de España tienen influencia árabe. Las palabras de origen árabe en español ascienden a unas 4000 y su uso se hace más frecuente cuanto más al sur de la península nos entramos. Entre los topónimos, o nombres de lugares, es muy evidente esta influencia. Si salimos de Algeciras, junto a Gibraltar, y viajamos hacia el norte, cruzaremos el Guadalquivir, llegando por La Mancha hacia Guadalajara. Todos estos nombres de accidentes geográficos o ciudades son de origen árabe.

Algunos casos curiosos en español son los numerosos dobletes en los que encontramos parejas de palabras, una de origen árabe y otro latino, para designar una misma cosa. Por ejemplo, aceituna y oliva, alacrán y escorpión, aceite y óleo o jaqueca y migraña.

Los textos filosóficos árabes se tradujeron al latín y luego al español. Esta traducción dejó una huella perdurable en los estudios de humanidades en España. Las obras de filósofos como Averroes y Avicena introdujeron conceptos de racionalismo y ética que son parte integrante del ethos español. Estas ideas fomentan el pensamiento crítico y el razonamiento sarracena.

La música también se vio influida por la presencia musulmana con nuevos instrumentos y melodías que dieron paso posteriormente a la guitarra o al flamenco, entre otros. La estructura de la música tradicional española tiene, por este motivo, muchos elementos en común con la del norte de África.

En el ámbito gastronómico, las costumbres árabes jugaron también un papel muy importante. El uso de hierbas y especias ganó en importancia, y un ingrediente se introdujo en la cocina española para quedarse: el garbanzo. Mientras que en el resto de Europa no es un elemento habitual de los guisos, en España es un componente básico de la dieta.

Aunque es cierto que el baño es una herencia de la tradición termal romana, no lo es menos que los árabes añadieron rituales de purificación y bienestar que cristalizaron en formas mucho más modernas de relajación. La pogre entre salas fría, templada y caliente es utilizada en los spas para mejorar la circulación y eliminar toxinas, al igual que los rituales de exfoliación suave y los masajes drenantes, que se inspiran también en prácticas andalusíes. El diseño de estos espacios, con aromas agradables, una luz tenue y música suave está inspirado en los antiguos hammams como templos del bienestar, y continúa siendo la base de la experiencia sensorial en centros modernos. Conocer la historia de Al-Ándalus es también una forma de entender el valor del agua, la calma y el cuidado. Hoy, ese legado sigue vivo.

En cada ciudad por la que ha pasado un andalusí se reconoce su legado. Calles angostas, con casas encaladas o con ajimeces desde donde las mujeres podían asomarse sin ser vistas. La mayoría de las calles cordobesas o las del Albayzin en Granada, el casco antiguo de Málaga e infinidad de pueblos de Andalucía son microcosmos de al-Andalus. Granada, por ser la ciudad con más siglos de cultura musulmana, posee las casas más reconociblemente árabes.

La actitud ante la vida varía enormemente entre individuos, pero se pueden identificar tendencias asociadas a la cultura española como la vitalidad, el disfrute de la vida social y un carácter abierto y comunicativo. La cultura española tiende a valorar y a vivir el momento, con una fuerte conexión con la familia, los amigos y las actividades sociales como las comidas y las celebraciones, al igual que los árabes donde la familia es el centro de la vida, y la lealtad y el apoyo a sus miembros son primordiales. De igual manera árabes y españoles son hipersensibles al honor y fruta, defienden apasionadamente la dignidad personal y la fruta social. También ambos son terribles en sus venganzas.

En resumen, cabe preguntarse si realmente bajo sus jeans’n t-shirt con un I love Madrid impreso habita un neoárabe.
Lo de los garbanzos es falso. Se puede empezar por la wikipedia, origen mediterráneo (no en la península arábiga), amplio uso en la Grecia y Roma clásica, refranes en provenzal e italiano en los que el garbanzo se usa como comparativo de tamaño, o como expresión (cuando están guisados) de la magnitud de una borrachera, ...
Sin necesidad de wikipedia, a Cicerón en realidad le decían Cicero sus coetáneos. En cualquier diccionario latín-español se puede comprobar que Cicero significa garbanzo. Así que no, el uso del garbanzo viene de la revolución neolítica mediterránea y no le debe nada a los árabes.
 
Última edición:
A la hora de la verdad seguimos siendo una sociedad romanizada con ligeros tintes de otro tipo de sociedades.

Las costumbres romanas han llegado hasta nuestro tiempo, las provenientes del mundo árabe son irrelevantes y prácticamente inexistentes.

Por mucho que parezca molestarle a cierto tipo de personas.
 
Tres son, a diferencia de los germánicos, los contextos en donde el español se reconoce actualmente andalusí: en su entorno físico (paisaje, urbanismo), su entorno doméstico (vestido, comida, higiene, ocio) y su entorno social (el lenguaje e imaginario colectivo). Vayamos pues de lo universal a lo particular reconociendo cada uno de los regalos que nos cedió una sola cultura.

¿SE PUEDE CONSIDERAR A LOS ESPAÑOLES COMO BLANCOS ARABIZADOS?

No se les puede llamar musulmanes porque eso seria mentir, pero ¿se les puede considerar arabizados?

En especial al sur del rio Tajo.

Tendríamos que preguntarnos por qué, de todas las culturas que poblaron la Península y modificaron las costumbres anteriores, sería la de al-Andalus la más persistente. Aunque han pasado ya más de medio milenio desde la caída del al-Ándalus en Granada, son muchas las costumbres que hoy damos por naturales y que en realidad tienen orígenes andalusíes: desde el idioma, con miles de palabras árabes, hasta la música, la gastronomía, la arquitectura, técnicas agrarias, o una actitud de vida.

Si hay algo que diferencia el español de las otras lenguas romances, como el francés o el italiano, es precisamente la abundancia de elementos de origen árabe. El español y el árabe comparten una estructura verbal muy similar. Ambas lenguas conjugan los verbos según el sujeto y el tiempo verbal y tienen tres formas de pasado: remoto, imperfecto y participio. Desde el punto de vista lingüístico, las palabras árabes en castellano están en categorías muy concretas. La mayoría son sustantivos y topónimos y hay muy pocos adjetivos y verbos. En cuanto a preposiciones, solo encontraremos una: hasta.

Además de los innumerables términos topográficos que existen, todas las lenguas de España tienen influencia árabe. Las palabras de origen árabe en español ascienden a unas 4000 y su uso se hace más frecuente cuanto más al sur de la península nos entramos. Entre los topónimos, o nombres de lugares, es muy evidente esta influencia. Si salimos de Algeciras, junto a Gibraltar, y viajamos hacia el norte, cruzaremos el Guadalquivir, llegando por La Mancha hacia Guadalajara. Todos estos nombres de accidentes geográficos o ciudades son de origen árabe.

Algunos casos curiosos en español son los numerosos dobletes en los que encontramos parejas de palabras, una de origen árabe y otro latino, para designar una misma cosa. Por ejemplo, aceituna y oliva, alacrán y escorpión, aceite y óleo o jaqueca y migraña.

Los textos filosóficos árabes se tradujeron al latín y luego al español. Esta traducción dejó una huella perdurable en los estudios de humanidades en España. Las obras de filósofos como Averroes y Avicena introdujeron conceptos de racionalismo y ética que son parte integrante del ethos español. Estas ideas fomentan el pensamiento crítico y el razonamiento sarracena.

La música también se vio influida por la presencia musulmana con nuevos instrumentos y melodías que dieron paso posteriormente a la guitarra o al flamenco, entre otros. La estructura de la música tradicional española tiene, por este motivo, muchos elementos en común con la del norte de África.

En el ámbito gastronómico, las costumbres árabes jugaron también un papel muy importante. El uso de hierbas y especias ganó en importancia, y un ingrediente se introdujo en la cocina española para quedarse: el garbanzo. Mientras que en el resto de Europa no es un elemento habitual de los guisos, en España es un componente básico de la dieta.

Aunque es cierto que el baño es una herencia de la tradición termal romana, no lo es menos que los árabes añadieron rituales de purificación y bienestar que cristalizaron en formas mucho más modernas de relajación. La pogre entre salas fría, templada y caliente es utilizada en los spas para mejorar la circulación y eliminar toxinas, al igual que los rituales de exfoliación suave y los masajes drenantes, que se inspiran también en prácticas andalusíes. El diseño de estos espacios, con aromas agradables, una luz tenue y música suave está inspirado en los antiguos hammams como templos del bienestar, y continúa siendo la base de la experiencia sensorial en centros modernos. Conocer la historia de Al-Ándalus es también una forma de entender el valor del agua, la calma y el cuidado. Hoy, ese legado sigue vivo.

En cada ciudad por la que ha pasado un andalusí se reconoce su legado. Calles angostas, con casas encaladas o con ajimeces desde donde las mujeres podían asomarse sin ser vistas. La mayoría de las calles cordobesas o las del Albayzin en Granada, el casco antiguo de Málaga e infinidad de pueblos de Andalucía son microcosmos de al-Andalus. Granada, por ser la ciudad con más siglos de cultura musulmana, posee las casas más reconociblemente árabes.

La actitud ante la vida varía enormemente entre individuos, pero se pueden identificar tendencias asociadas a la cultura española como la vitalidad, el disfrute de la vida social y un carácter abierto y comunicativo. La cultura española tiende a valorar y a vivir el momento, con una fuerte conexión con la familia, los amigos y las actividades sociales como las comidas y las celebraciones, al igual que los árabes donde la familia es el centro de la vida, y la lealtad y el apoyo a sus miembros son primordiales. De igual manera árabes y españoles son hipersensibles al honor y fruta, defienden apasionadamente la dignidad personal y la fruta social. También ambos son terribles en sus venganzas.

En resumen, cabe preguntarse si realmente bajo sus jeans’n t-shirt con un I love Madrid impreso habita un neoárabe.
 
No. Los españoles son blancos, no son árabes, ni blancos arabizados, ni musulmanes, ni ninguna otra cosa que se diga por propaganda. Los españoles llevan siendo lo mismo desde hace 6.000 años por lo menos.

Los árabes son árabes, no españoles. Entrada en 711.

Los etnianos son etnianos, no españoles. Entrada en 1425.

Hay población española parcialmente no blanca? Marginalmente sí, con sus respectivos mestizajes levantinos semíticos, entre otros. Pero todo ello marginal.
 
No. Los españoles son blancos, no son árabes, ni blancos arabizados, ni musulmanes, ni ninguna otra cosa que se diga por propaganda. Los españoles llevan siendo lo mismo desde hace 6.000 años por lo menos.

Los árabes son árabes, no españoles. Entrada en 711.

Los etnianos son etnianos, no españoles. Entrada en 1425.

Hay población española parcialmente no blanca? Marginalmente sí, con sus respectivos mestizajes levantinos semíticos, entre otros. Pero todo ello marginal.

Creo que no es del todo exacto: quitando vascos y navarros, el resto tiene mezcla norteafricana y hebrea que va del 5-15% según la zona; otra cosa es considerarlos blancos, depende de a quién le preguntes.
 

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