Pues he empezado a verlo, Fury, bueno, a escucharlo. Pero precisamente al ver que estaba Eduardo G. Serrano lo he cortado.
Sí, habla muy bien. Le gusta oirse pero da igual porque habla muy bien. Pero hace tiempo empecé a escucharle decir que los hispanoamericanos son tan españoles como nosotros. Tal cual. A lo mejor ha cambiado, pero se lo he escuchado varias veces. Todo para poder seguir con su prosopopeya acerca del Imperio.
Y me da igual. No el Imperio, desde luego, ni las proezas de los españoles. Y que sepamos utilizarlas ahora, si tal cosa es posible, para la conveniencia de España.
Pero que los nacionales de los países americanos tengan como antepasado a uno o más españoles no los hace, sin más, españoles. Ni por el forro. Desde luego, si habla de un ejemplo concreto, de una venezolana, como recuerdo, que se estaba partiendo el tipo todos los días en Ferraz frente a los golpes de los perros de Marlaska, pues llegado el momento se aplica la razón y se le reconoce a la persona concreta lo que tenga derecho a que le sea reconocido, la españolidad por ejemplo. Pero de ahí a generalizar con todos, ni hablar. Ya puede don Eduardo hablar como Cicerón, y darle buena caña a los rojos, pero si se sitúa así junto a la traidora Ayuso, pues no lo puedo escuchar.