España repite curso al 22% de sus alumnos, casi el triple que la OCDE
España repite curso a uno de cada cinco alumnos y, a la vez, lleva años estancada en los puestos mediocres de las pruebas internacionales que miden competencia real. Según los datos que se citan en el debate, el 22% de los alumnos españoles de 15 años ha repetido al menos una vez desde Primaria, frente al 7,9% de media de la OCDE y el 12,9% de la Unión Europea. El informe PISA ya lo había señalado antes: repetir es cuatro veces más probable entre los alumnos más desfavorecidos y el doble entre los migrantes. Más castigo, peor resultado. La repetición de curso funciona como uno de los pocos rituales educativos españoles con defensores en todos los bandos y evidencia incómoda en todos los informes.
¿Cuántos alumnos repiten curso en España?
Los números gruesos son conocidos; los finos, no tanto. España repite casi tres veces más que la media de los países desarrollados, y ese exceso no se distribuye de forma homogénea por el territorio. Según los datos que se manejan en el debate, Madrid es la comunidad donde menos se repite, con un 19,6%, y sus alumnos salen en PISA alrededor de dos cursos por delante de los valencianos, que repiten un 28,6%. En Ceuta la cifra se dispara hasta el 40,9%. La correlación es incómoda para quien vende la repetición como herramienta de nivelación académica: donde más se repite, peor se puntúa.
Faltan controles por nivel socioeconómico y por composición del alumnado, y eso impide cerrar la causalidad. Pero el patrón se repite con demasiada insistencia como para despacharlo con un encogimiento de hombros.
¿Qué países han eliminado la repetición de curso?
El inventario que se maneja en el debate dibuja un mapa incómodo. Hay sistemas con promoción automática, donde sencillamente no existe la repetición: China, Islandia, Israel, Japón, Corea del Sur, México, Noruega, Taiwán y Reino Unido, entre otros. Hay un segundo grupo que la usa con límites legales o pedagógicos: Chile, Francia, Alemania, Hong Kong, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Eslovenia y España. Y un tercero, mayoritario dentro de la OCDE, que la mantiene como herramienta ordinaria y sin topes: Austria, Australia, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chequia y buena parte del resto.
Suecia merece capítulo aparte. Allí decide cada centro, y quien va arrastrando asignaturas acaba con frecuencia en el sistema de segunda oportunidad que llaman Komvux, la vía de adultos para reengancharse a estudios superiores. Es el reverso de la repetición clásica: en lugar de repetir el curso, repites la vida académica entera más tarde.
Castigo, constatación o selección encubierta
El argumento más repetido a favor es disciplinario: repetir enseña al grupo que hay consecuencias. El contraataque llega por dos vías. La primera, económica: hay quien sostiene que la repetición es una de las medidas educativas más costosas por alumno y con menor retorno pedagógico medido. La segunda, empírica: hay relatos de alumnos que repiten más de una vez. Un alumno que repitió 6º de Primaria y luego 2º de la ESO lo cuenta sin adornos: la base que arrastra es mala, y el segundo tropiezo confirma el primero.
También se lee la repetición como simple constatación de que no se alcanzó un nivel, no como castigo. Otros la ven directamente como un ritual sacrificial ante el grupo, un aviso ejemplarizante. Y quienes defienden la medida sostienen que el repetidor en serie acaba lastrando a dos generaciones de compañeros: a los que deja atrás y a los que encuentra al llegar.
Lo que cuesta y lo que se pierde
El capítulo menos discutido es el de las amistades. Quien repite sale del grupo con el que creció, pierde el círculo escolar y conserva, si acaso, la relación de puerta hacia fuera. El efecto se mide peor que una nota, pero aparece en todos los relatos: desinterés, sensación de quedarse atrás, caída de expectativas. No es psicología de sobremesa; es abandono escolar antes de que lo llamen abandono escolar.
Con el 22% de repetidores, casi el triple de la OCDE, y un mapa regional que castiga más a los pobres, cabe preguntarse si el sistema repite para recuperar alumnos o para ordenar aulas. Si repetir no mejora al que repite, no reduce la brecha y no eleva el nivel medio, ¿por qué sigue siendo la respuesta por defecto?