El hilo cifra en 30.000 los asesinatos al año en México; España, en 0,8 por cada 100.000
Según las cifras que se manejan en el debate, México cerraría cada año con unos 30.000 asesinatos, frente a una cifra que en España oscila entre los 180 y los 250. Puestos en tasa por habitante, la brecha se agranda según esos mismos cálculos: 0,8 homicidios por cada 100.000 personas en España frente a más de veinte en el promedio nacional mexicano. En Morelos, el estado donde cursaba su intercambio universitario Claudia Tacoronte Aguilera, la joven española de 21 años asesinada, esa tasa rondaría este año los 58. Ese es el suelo sobre el que su hermana grabó un vídeo preguntando «¿de verdad tenemos que normalizar que en un mismo mes se asesine a tres mujeres en la misma universidad y que nadie haga nada?».
La respuesta que recibe el caso en España mezcla tres discusiones que conviene separar: la inseguridad del país, el sentido de los intercambios universitarios y la reacción emocional de un entorno que ha perdido a un familiar a 7.000 kilómetros.
La petición del entorno: no usar la muerte como munición
Según un artículo citado en el hilo, la familia y el círculo de la víctima pidieron que el crimen no se utilizara para espolear discursos de odio, racismo o xenofobia. Una parte del análisis lo interpretó como un intento de proteger la memoria de la joven; otra lo leyó como una muestra de la distancia entre el discurso institucional y el dolor real de quien ha perdido a un ser querido. Hay quien sostiene que esta reacción revela un patrón recurrente: la dificultad de reconocer un riesgo concreto y geográfico sin caer en la generalización sobre todo un país.
Según los mensajes difundidos tras el suceso, el caso de Tacoronte no habría sido un hecho aislado en su entorno académico: cuatro alumnas de la misma universidad habrían sido asesinadas en Morelos.
España frente a México: la comparación de tasas de homicidio
Los números que maneja el debate son crudos. Según las cifras aportadas por los participantes, México supera los 30.000 homicidios anuales; España se queda en el rango de 180 a 250 en términos absolutos. Traducido a tasa por 100.000 habitantes, España estaría en 0,8 y el promedio mexicano en algo más de veinte. Morelos, pese a haber mejorado respecto a años anteriores, se situaría este año alrededor de 58. Como referencia, Rusia registraría ratios próximos a 6 por cada 100.000, equivalentes a los de un estado relativamente seguro de México.
Otra cifra que circula con insistencia: si en España se contabilizan en torno a 40 mujeres asesinadas al año, en México la cifra superaría las 3.000. El dato serviría para una comparación bruta de violencia letal, aunque conviene recordar que categorías y fuentes no son homologables entre países.
- España: ~0,8 homicidios por 100.000 habitantes
- México (media nacional): ~20 por 100.000
- Morelos: ~58 por 100.000 en el año en curso
- Rusia: ~6 por 100.000
¿Tiene sentido suspender los intercambios universitarios con México?
Según un mensaje publicado en redes, el exvicepresidente Pablo Iglesias, que cursó un intercambio en la UNAM en 2002, comparó la propuesta de suspender los programas con México con la de cancelar los intercambios con Estados Unidos tras un tiroteo en un campus. Su argumento se apoya en que el riesgo existe también en países desarrollados y que la respuesta proporcionada no es cortar el vínculo académico.
En contra pesa un argumento distinto: la frecuencia. Un tiroteo en un campus estadounidense es un episodio traumático pero esporádico; cuatro asesinatos de alumnas de una misma universidad en pocos meses no responderían al mismo patrón, según las informaciones difundidas. La pregunta operativa no es si suspender todo, sino qué protocolos de seguridad exige una institución antes de enviar estudiantes a una región con esa tasa de homicidios.
El coste real de vivir con miedo: seguridad de pago
El debate económico aparece por otro flanco: el precio de la seguridad privada. Los relatos que circulan describen un mercado donde el transporte seguro cuesta el doble o el triple que el normal, las urbanizaciones cerradas cuentan con vigilancia a la que se atribuye escaso poder disuasorio y los ejecutivos desplazados renuncian a sueldos muy superiores a los españoles para volver. En algunos casos, señalan estas versiones, ni la vivienda ni el transporte pagados por la empresa evitan que el trabajador regrese al poco tiempo.
Este punto conecta con una discusión más amplia: cuánto de la decisión de emigrar o de estudiar fuera responde a un cálculo racional y cuánto a un relato idealizado del viaje. Cuando el coste de la seguridad se internaliza en el presupuesto familiar, el diferencial salarial se estrecha.
La respuesta institucional y el sospechoso
Según las informaciones publicadas, la policía busca como principal sospechoso a un delincuente habitual. El caso reabre, según algunos participantes del hilo, la discusión sobre la presunción de inocencia en México, donde la detención de sospechosos reincidentes en crímenes mediáticos sería práctica frecuente desde antes de la reforma de 2008. Otro participante recuerda que años atrás un exsecretario de Defensa mexicano fue detenido en Estados Unidos por supuestos vínculos con el narcotráfico.
También circula, sin confirmación, la cifra de contratos públicos otorgados a una empresa vinculada a un medio crítico con el gobierno mexicano. Es una acusación lanzada en redes que no está respaldada por resolución alguna y que conviene tratar como lo que es: una afirmación sin verificar.
Con las tasas de homicidio que se manejan en el debate, muy por encima de las de Rusia y de España, la pregunta no es si México es peligroso para quien va allí. La pregunta que nadie responde del todo es por qué esa evidencia tarda tanto en traducirse en protocolos concretos para quien decide estudiar allí.