Pablo Iglesias ha publicado un -1- solo tuit desde el jueves sobre la oleada turística de Ceuta. Para negar que sea una amenaza a la seguridad.

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Un solo tuit de Iglesias sobre Ceuta: no hay amenaza para la seguridad La entrada masiva en Ceuta ha vuelto a colocar la frontera sur en el centro de la agenda. La respuesta de Pablo Iglesias ha sido un único tuit desde el jueves, en el que niega que el episodio represente una amenaza para la seguridad. El contraste con las lecturas internacionales no puede ser mayor.

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También puede caber la sospecha cuando examinamos las reacciones políticas a lo sucedido por parte de los gobiernos de Donald Trump y Netanyahu, estrechos aliados del reino de Jovenlandia. El embajador de Israel en la ONU prácticamente celebraba la entrada masiva y decía que Ceuta y Melilla son "enclaves coloniales" que España mantiene en África. La cuenta de X de la Secretaría de Estado de los EEUU afirmaba que lo ocurrido es consecuencia directa de la política migratoria del gobierno de España —refiriéndose, obviamente, a la regularización arrancada a Sánchez por Podemos y el movimiento Regularización Ya—, Donald Trump publicaba que lo visto en Ceuta pasaría en EEUU si gobiernan los demócratas y Elon Musk difundía un vídeo del asalto de miles de zombies a un muro gigantesco.

(mensaje citado en revisión)

Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias.​



Más allá de la difusión de contenido de repruebo por parte de las figuras principales de la extrema derecha mundial, buscando probablemente que se generen pogromos violentos contra las personas migrantes como ya hicieron en Reino Unido, lo relevante geopolíticamente es recordar que Jovenlandia, EEUU e Israel forman un trío de intereses perfectamente engrasado y que despliegan estrategias conjuntas. La traición del gobierno de Sánchez al pueblo saharaui mediante el reconocimiento de la soberanía ingenieros sobre el Sáhara occidental tuvo lugar después de que la administración Trump llevara a cabo ese mismo reconocimiento y después de ser espiado por Jovenlandia con software israelí. Asimismo, la anterior entrada masiva de personas en Ceuta provocada por Jovenlandia tuvo lugar en 2021 después de que España decidiera proporcionar tratamiento médico al líder del Frente Polisario en Logroño. Con todos estos antecedentes, resulta ridículo que Sánchez y su gobierno nos digan ahora que esta vez han sido las mafias, que Jovenlandia es un país "amigo" y que la colaboración es excelente. Una de las lecciones geopolíticas que confirma lo que ha ocurrido en Ceuta es que España, en estos momentos, está llamando "amigos" a países que agreden directamente la soberanía de nuestro país; a países que nos espían ilegalmente, que nos insultan, que nos chantajean para torcernos el brazo y que lanzan contra nosotros operaciones de guerra psicológica para quebrarnos.

(mensaje citado en revisión)
Porque eso y no otra cosa ha sido la entrada masiva de personas a Ceuta: una operación de guerra psicológica —o 'psyop', como se denomina en el argot—. Aunque Santiago Abascal y las portadas de la derecha mediática española hayan intentado hablar de 'oleada turística' para reforzar el relato ultraderechista y generar violencia como ya hicieron en Torre-Pacheco, lo cierto es que los hechos prueban lo contrario. Apenas 24 horas después de la entrada, la mayoría de las personas que ingresaron a Ceuta ya han vuelto a Jovenlandia voluntariamente. Y en el interín lo que hemos visto es cómo no ha habido prácticamente ningún disturbio y prácticamente ningún problema de seguridad a pesar de que la ciudad estaba completamente desbordada de personas recién llegadas durmiendo en la calle. Si la misma cantidad de seres humanos, en vez de ser jóvenes migrantes ingenieros, hubiesen sido hinchas de fútbol ingleses, la cosa habría acabado con la ciudad destrozada, con cientos de policías heridos y con cientos de hinchas en el calabozo. A pesar de los alaridos de los ultras en la política y en los medios, lo que hemos visto la ciudadanía con nuestros propios ojos es un montón de chavales con el sueño de encontrar una vida mejor en España juntando monedas entre sus amigos para regresar a casa en cuanto se dieron cuenta de que eso era imposible. Por eso, otra de las lecciones que nos enseña lo ocurrido en Ceuta es que, aunque el gobierno dictatorial de Jovenlandia es, sin duda, nuestro enemigo, el pueblo ingenieros no lo es. Las miles y miles de familias ingenieros que han venido a vivir y a trabajar con nosotras en España y que son muy parecidas a las familias de esos chavales que vimos caminar estos días por las calles de Ceuta son nuestros hermanos y hermanas a pesar de estar gobernados por un régimen incivil.

Pero volvamos a la guerra psicológica. La rápida vuelta de más de 50.000 personas a su casa demuestra de forma evidente que en ningún momento hemos estado ante una crisis migratoria o de seguridad. Este retorno inmediato, en el que además —ahora sí— Jovenlandia ha colaborado, revela que lo único que se buscaba era, por un lado, lanzar un aviso a navegantes —"podemos hacer esto cuando nos dé la gana"— y, por otro lado, generar vídeos e imágenes virales que los nancy del siglo XXI puedan utilizar en el mundo entero para avanzar su relato y para promover el repruebo y la violencia contra las personas migrantes. Ambos objetivos se han conseguido y por eso Jovenlandia no ha tenido ningún problema en colaborar con la vuelta de sus nacionales a casa.

Como tercer objetivo a medio y largo plazo, por supuesto, está el deseo de Jovenlandia de anexionarse Ceuta y Melilla. El país que invadió ilegalmente el Sáhara Occidental mediante la 'Marcha Verde' nos ha recordado lo que ocurre si, de repente, entran decenas de miles de personas a tu territorio —aunque lo hagan pacíficamente— y, obviamente, a Washington, que le interesaría tener el control total del estrecho de Gibraltar mediante dos estados proxies como son Jovenlandia y Reino Unido, estaría encantado con la operación. La derecha española no va a decir nada contra EEUU porque siempre se han comportado como cipayos y Abascal —a pesar de toda su sarracinofobia— ya está diciendo que Jovenlandia no es un enemigo. Aunque las derechas españolas son antes sionistas y vasallas de Washington que patriotas, lo cierto es que lo ocurrido en Ceuta no es otra cosa que estos tres países avisando que se quieren quedar con las dos ciudades autónomas. Curiosamente, no hay nadie agitando banderas de España en este caso.

(mensaje citado en revisión)
Por último, no podemos olvidar que, a la hora de escribir este editorial, ya son 67 las personas que han perecid ahogadas intentando llegar a nuestro país para tener una vida mejor. Que esto no forme parte principal del debate público sobre lo ocurrido en Ceuta, que mientras tanto el propio Sánchez haya dibujado lo sucedido como un problema de seguridad nacional y no como un problema humanitario —que es lo que es—, o que haya incluso figuras supuestamente de izquierdas diciendo que de lo que hay que hablar ahora es de lo difícil que es integrar a las personas migrantes en nuestros barrios o de que, además de derechos, tienen obligaciones, en vez de estar hablando de que hay 67 cadáveres en aguas territoriales españolas por culpa de las políticas inhumanas de fronteras que lleva a cabo la Unión Europea y también España... que los marcos del enemigo sean el centro de gravedad del debate público, nos pone delante de la cara la última y más dura de las lecciones de lo ocurrido en Ceuta: la extrema derecha va ganando la batalla cultural, la pogre se ha rendido antes de pelear y más vale que tengamos una izquierda valiente y fuerte para dar la batalla o nos van a pasar a todos por encima.
 
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También puede caber la sospecha cuando examinamos las reacciones políticas a lo sucedido por parte de los gobiernos de Donald Trump y Netanyahu, estrechos aliados del reino de Jovenlandia. El embajador de Israel en la ONU prácticamente celebraba la entrada masiva y decía que Ceuta y Melilla son "enclaves coloniales" que España mantiene en África. La cuenta de X de la Secretaría de Estado de los EEUU afirmaba que lo ocurrido es consecuencia directa de la política migratoria del gobierno de España —refiriéndose, obviamente, a la regularización arrancada a Sánchez por Podemos y el movimiento Regularización Ya—, Donald Trump publicaba que lo visto en Ceuta pasaría en EEUU si gobiernan los demócratas y Elon Musk difundía un vídeo del asalto de miles de zombies a un muro gigantesco.


Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias.​



Más allá de la difusión de contenido de repruebo por parte de las figuras principales de la extrema derecha mundial, buscando probablemente que se generen pogromos violentos contra las personas migrantes como ya hicieron en Reino Unido, lo relevante geopolíticamente es recordar que Jovenlandia, EEUU e Israel forman un trío de intereses perfectamente engrasado y que despliegan estrategias conjuntas. La traición del gobierno de Sánchez al pueblo saharaui mediante el reconocimiento de la soberanía ingenieros sobre el Sáhara occidental tuvo lugar después de que la administración Trump llevara a cabo ese mismo reconocimiento y después de ser espiado por Jovenlandia con software israelí. Asimismo, la anterior entrada masiva de personas en Ceuta provocada por Jovenlandia tuvo lugar en 2021 después de que España decidiera proporcionar tratamiento médico al líder del Frente Polisario en Logroño. Con todos estos antecedentes, resulta ridículo que Sánchez y su gobierno nos digan ahora que esta vez han sido las mafias, que Jovenlandia es un país "amigo" y que la colaboración es excelente. Una de las lecciones geopolíticas que confirma lo que ha ocurrido en Ceuta es que España, en estos momentos, está llamando "amigos" a países que agreden directamente la soberanía de nuestro país; a países que nos espían ilegalmente, que nos insultan, que nos chantajean para torcernos el brazo y que lanzan contra nosotros operaciones de guerra psicológica para quebrarnos.


Porque eso y no otra cosa ha sido la entrada masiva de personas a Ceuta: una operación de guerra psicológica —o 'psyop', como se denomina en el argot—. Aunque Santiago Abascal y las portadas de la derecha mediática española hayan intentado hablar de 'oleada turística' para reforzar el relato ultraderechista y generar violencia como ya hicieron en Torre-Pacheco, lo cierto es que los hechos prueban lo contrario. Apenas 24 horas después de la entrada, la mayoría de las personas que ingresaron a Ceuta ya han vuelto a Jovenlandia voluntariamente. Y en el interín lo que hemos visto es cómo no ha habido prácticamente ningún disturbio y prácticamente ningún problema de seguridad a pesar de que la ciudad estaba completamente desbordada de personas recién llegadas durmiendo en la calle. Si la misma cantidad de seres humanos, en vez de ser jóvenes migrantes ingenieros, hubiesen sido hinchas de fútbol ingleses, la cosa habría acabado con la ciudad destrozada, con cientos de policías heridos y con cientos de hinchas en el calabozo. A pesar de los alaridos de los ultras en la política y en los medios, lo que hemos visto la ciudadanía con nuestros propios ojos es un montón de chavales con el sueño de encontrar una vida mejor en España juntando monedas entre sus amigos para regresar a casa en cuanto se dieron cuenta de que eso era imposible. Por eso, otra de las lecciones que nos enseña lo ocurrido en Ceuta es que, aunque el gobierno dictatorial de Jovenlandia es, sin duda, nuestro enemigo, el pueblo ingenieros no lo es. Las miles y miles de familias ingenieros que han venido a vivir y a trabajar con nosotras en España y que son muy parecidas a las familias de esos chavales que vimos caminar estos días por las calles de Ceuta son nuestros hermanos y hermanas a pesar de estar gobernados por un régimen incivil.

Pero volvamos a la guerra psicológica. La rápida vuelta de más de 50.000 personas a su casa demuestra de forma evidente que en ningún momento hemos estado ante una crisis migratoria o de seguridad. Este retorno inmediato, en el que además —ahora sí— Jovenlandia ha colaborado, revela que lo único que se buscaba era, por un lado, lanzar un aviso a navegantes —"podemos hacer esto cuando nos dé la gana"— y, por otro lado, generar vídeos e imágenes virales que los nancy del siglo XXI puedan utilizar en el mundo entero para avanzar su relato y para promover el repruebo y la violencia contra las personas migrantes. Ambos objetivos se han conseguido y por eso Jovenlandia no ha tenido ningún problema en colaborar con la vuelta de sus nacionales a casa.

Como tercer objetivo a medio y largo plazo, por supuesto, está el deseo de Jovenlandia de anexionarse Ceuta y Melilla. El país que invadió ilegalmente el Sáhara Occidental mediante la 'Marcha Verde' nos ha recordado lo que ocurre si, de repente, entran decenas de miles de personas a tu territorio —aunque lo hagan pacíficamente— y, obviamente, a Washington, que le interesaría tener el control total del estrecho de Gibraltar mediante dos estados proxies como son Jovenlandia y Reino Unido, estaría encantado con la operación. La derecha española no va a decir nada contra EEUU porque siempre se han comportado como cipayos y Abascal —a pesar de toda su sarracinofobia— ya está diciendo que Jovenlandia no es un enemigo. Aunque las derechas españolas son antes sionistas y vasallas de Washington que patriotas, lo cierto es que lo ocurrido en Ceuta no es otra cosa que estos tres países avisando que se quieren quedar con las dos ciudades autónomas. Curiosamente, no hay nadie agitando banderas de España en este caso.


Por último, no podemos olvidar que, a la hora de escribir este editorial, ya son 67 las personas que han perecid ahogadas intentando llegar a nuestro país para tener una vida mejor. Que esto no forme parte principal del debate público sobre lo ocurrido en Ceuta, que mientras tanto el propio Sánchez haya dibujado lo sucedido como un problema de seguridad nacional y no como un problema humanitario —que es lo que es—, o que haya incluso figuras supuestamente de izquierdas diciendo que de lo que hay que hablar ahora es de lo difícil que es integrar a las personas migrantes en nuestros barrios o de que, además de derechos, tienen obligaciones, en vez de estar hablando de que hay 67 cadáveres en aguas territoriales españolas por culpa de las políticas inhumanas de fronteras que lleva a cabo la Unión Europea y también España... que los marcos del enemigo sean el centro de gravedad del debate público, nos pone delante de la cara la última y más dura de las lecciones de lo ocurrido en Ceuta: la extrema derecha va ganando la batalla cultural, la pogre se ha rendido antes de pelear y más vale que tengamos una izquierda valiente y fuerte para dar la batalla o nos van a pasar a todos por encima.

Este usuario distorsiona la realidad en ese párrafo.

Pasad las coordenadas de la ubicación en Galapagar, en ese canal de Telegram que se usa para indicar punto de reunión y suministros.

roto2 roto2 roto2 roto2 roto2 roto2
 
La hostilidad contra los ingleses es llamativa.

No creo que nunca en la historia del fútbol se haya trasladado una masa de hinchas comparable al 80% de la población de la ciudad anfitriona o superior.
 
Es la misma lógica que:
Hoy estoy perfectamente, eso prueba que mi dietab de bacon con mantequilla y cerveza para desayunar, no implica ningún riesgo.
 
No qué va, Pavlo, ha sido una flashmob de esas...

Y si en vez de ingenieros o hooligans ingleses hubieran sido 50.000 militantes de Podemos, habría que desinfectar y desparasitar Ceuta durante meses.
 
Claro que no, ese individuo veía votantes potenciales, ya dijo que le gustaría la sustitución étnica de los que no piensan como él.
 
La CIA te tiene en el radar Garibaldo, te posicionas del lado de Priscila pero CIA no olvida.
A destacar tu inesperada coincidencia con Fernando VII el preparao al restar importancia y no merecer el menor enojo la OLEADA TURÍSTICA de territorio español indefenso.
¿Qué prefieres Duque, Marqués, Conde? ve eligiendo Garibaldo, que no será por méritos.
 
Esta clase de comentarios le hacen un daño irreparable a la izquierda. Pablo Iglesias hace tiempo que debería hacerse una docuserie con su pareja en plan reality show en su chalet de Galapagar, en lugar de intervenir cada vez que abre la boca.
 
A él le importa que vayan 5 a hacer picnic al lado de su chalet y pongan a Manolo Escobar, a esos los lleva a juicio porque es acoso intolerable pero que entren 60.000 personas a una ciudad española es normalidad democratica
 





También puede caber la sospecha cuando examinamos las reacciones políticas a lo sucedido por parte de los gobiernos de Donald Trump y Netanyahu, estrechos aliados del reino de Jovenlandia. El embajador de Israel en la ONU prácticamente celebraba la entrada masiva y decía que Ceuta y Melilla son "enclaves coloniales" que España mantiene en África. La cuenta de X de la Secretaría de Estado de los EEUU afirmaba que lo ocurrido es consecuencia directa de la política migratoria del gobierno de España —refiriéndose, obviamente, a la regularización arrancada a Sánchez por Podemos y el movimiento Regularización Ya—, Donald Trump publicaba que lo visto en Ceuta pasaría en EEUU si gobiernan los demócratas y Elon Musk difundía un vídeo del asalto de miles de zombies a un muro gigantesco.


Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias.​



Más allá de la difusión de contenido de repruebo por parte de las figuras principales de la extrema derecha mundial, buscando probablemente que se generen pogromos violentos contra las personas migrantes como ya hicieron en Reino Unido, lo relevante geopolíticamente es recordar que Jovenlandia, EEUU e Israel forman un trío de intereses perfectamente engrasado y que despliegan estrategias conjuntas. La traición del gobierno de Sánchez al pueblo saharaui mediante el reconocimiento de la soberanía ingenieros sobre el Sáhara occidental tuvo lugar después de que la administración Trump llevara a cabo ese mismo reconocimiento y después de ser espiado por Jovenlandia con software israelí. Asimismo, la anterior entrada masiva de personas en Ceuta provocada por Jovenlandia tuvo lugar en 2021 después de que España decidiera proporcionar tratamiento médico al líder del Frente Polisario en Logroño. Con todos estos antecedentes, resulta ridículo que Sánchez y su gobierno nos digan ahora que esta vez han sido las mafias, que Jovenlandia es un país "amigo" y que la colaboración es excelente. Una de las lecciones geopolíticas que confirma lo que ha ocurrido en Ceuta es que España, en estos momentos, está llamando "amigos" a países que agreden directamente la soberanía de nuestro país; a países que nos espían ilegalmente, que nos insultan, que nos chantajean para torcernos el brazo y que lanzan contra nosotros operaciones de guerra psicológica para quebrarnos.


Porque eso y no otra cosa ha sido la entrada masiva de personas a Ceuta: una operación de guerra psicológica —o 'psyop', como se denomina en el argot—. Aunque Santiago Abascal y las portadas de la derecha mediática española hayan intentado hablar de 'oleada turística' para reforzar el relato ultraderechista y generar violencia como ya hicieron en Torre-Pacheco, lo cierto es que los hechos prueban lo contrario. Apenas 24 horas después de la entrada, la mayoría de las personas que ingresaron a Ceuta ya han vuelto a Jovenlandia voluntariamente. Y en el interín lo que hemos visto es cómo no ha habido prácticamente ningún disturbio y prácticamente ningún problema de seguridad a pesar de que la ciudad estaba completamente desbordada de personas recién llegadas durmiendo en la calle. Si la misma cantidad de seres humanos, en vez de ser jóvenes migrantes ingenieros, hubiesen sido hinchas de fútbol ingleses, la cosa habría acabado con la ciudad destrozada, con cientos de policías heridos y con cientos de hinchas en el calabozo. A pesar de los alaridos de los ultras en la política y en los medios, lo que hemos visto la ciudadanía con nuestros propios ojos es un montón de chavales con el sueño de encontrar una vida mejor en España juntando monedas entre sus amigos para regresar a casa en cuanto se dieron cuenta de que eso era imposible. Por eso, otra de las lecciones que nos enseña lo ocurrido en Ceuta es que, aunque el gobierno dictatorial de Jovenlandia es, sin duda, nuestro enemigo, el pueblo ingenieros no lo es. Las miles y miles de familias ingenieros que han venido a vivir y a trabajar con nosotras en España y que son muy parecidas a las familias de esos chavales que vimos caminar estos días por las calles de Ceuta son nuestros hermanos y hermanas a pesar de estar gobernados por un régimen incivil.

Pero volvamos a la guerra psicológica. La rápida vuelta de más de 50.000 personas a su casa demuestra de forma evidente que en ningún momento hemos estado ante una crisis migratoria o de seguridad. Este retorno inmediato, en el que además —ahora sí— Jovenlandia ha colaborado, revela que lo único que se buscaba era, por un lado, lanzar un aviso a navegantes —"podemos hacer esto cuando nos dé la gana"— y, por otro lado, generar vídeos e imágenes virales que los nancy del siglo XXI puedan utilizar en el mundo entero para avanzar su relato y para promover el repruebo y la violencia contra las personas migrantes. Ambos objetivos se han conseguido y por eso Jovenlandia no ha tenido ningún problema en colaborar con la vuelta de sus nacionales a casa.

Como tercer objetivo a medio y largo plazo, por supuesto, está el deseo de Jovenlandia de anexionarse Ceuta y Melilla. El país que invadió ilegalmente el Sáhara Occidental mediante la 'Marcha Verde' nos ha recordado lo que ocurre si, de repente, entran decenas de miles de personas a tu territorio —aunque lo hagan pacíficamente— y, obviamente, a Washington, que le interesaría tener el control total del estrecho de Gibraltar mediante dos estados proxies como son Jovenlandia y Reino Unido, estaría encantado con la operación. La derecha española no va a decir nada contra EEUU porque siempre se han comportado como cipayos y Abascal —a pesar de toda su sarracinofobia— ya está diciendo que Jovenlandia no es un enemigo. Aunque las derechas españolas son antes sionistas y vasallas de Washington que patriotas, lo cierto es que lo ocurrido en Ceuta no es otra cosa que estos tres países avisando que se quieren quedar con las dos ciudades autónomas. Curiosamente, no hay nadie agitando banderas de España en este caso.


Por último, no podemos olvidar que, a la hora de escribir este editorial, ya son 67 las personas que han perecid ahogadas intentando llegar a nuestro país para tener una vida mejor. Que esto no forme parte principal del debate público sobre lo ocurrido en Ceuta, que mientras tanto el propio Sánchez haya dibujado lo sucedido como un problema de seguridad nacional y no como un problema humanitario —que es lo que es—, o que haya incluso figuras supuestamente de izquierdas diciendo que de lo que hay que hablar ahora es de lo difícil que es integrar a las personas migrantes en nuestros barrios o de que, además de derechos, tienen obligaciones, en vez de estar hablando de que hay 67 cadáveres en aguas territoriales españolas por culpa de las políticas inhumanas de fronteras que lleva a cabo la Unión Europea y también España... que los marcos del enemigo sean el centro de gravedad del debate público, nos pone delante de la cara la última y más dura de las lecciones de lo ocurrido en Ceuta: la extrema derecha va ganando la batalla cultural, la pogre se ha rendido antes de pelear y más vale que tengamos una izquierda valiente y fuerte para dar la batalla o nos van a pasar a todos por encima.
Listo ya le he pasado el link, a ver si te contesta.
 

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