El 'oro' de México que España se lleva otra vez
Cada vez que la selección española levanta un trofeo en México, reaparece el mismo relato: 500 años después, España vuelve a robar el oro. La victoria reciente no fue la excepción. En las redes, la mezcla de ironía y resentimiento histórico se desató con comentarios que recuerdan a la conquista. Pero, ¿qué hay detrás de esta comparación?
Del metal precioso al trofeo deportivo
El oro que los españoles extrajeron de México entre los siglos XVI y XVIII tiene un valor incalculable. Se estima que entre un 80% y un 90% de todo el oro que llegó a España procedía de sus colonias americanas. Hoy, el «oro» en fruta es una copa de un torneo internacional. Su valor material es ridículo comparado con el histórico, pero el simbolismo es potente. Para algunos aficionados mexicanos (y argentinos, en este caso), ver a España ganar en su tierra es una afrenta que revive viejas heridas.
Una narrativa que no cuadra con la economía real
La relación económica actual entre España y México es de mutua inversión. España es el segundo inversor extranjero en México, con más de 70.000 millones de euros acumulados en las últimas décadas. Lejos de saquear, las empresas españolas generan empleo y desarrollo. Pero en el fragor del fútbol, los datos se difuminan. El relato del «robo» persiste porque es fácil de contar y porque la historia pesa – y pesa mucho.
Quizá lo único que España sigue extrayendo de México sea el derecho a presumir de Copa. El oro de verdad, ese que financió el Imperio, hace tiempo que dejó de salir de ahí. O no: porque cada vez que alguien compra un billete de avión a Cancún, el flujo sigue siendo hacia el sur, no al revés.