7.000 euros al mes por luchar en Ucrania: las cuentas del mercenario
Un anuncio que corre por redes sociales invita a españoles a alistarse en la legión extranjera ucraniana. El sueldo prometido: 7.000 euros mensuales. La tentación es obvia para los que buscan una salida rápida a la precariedad. Pero el diablo está en los detalles.
El reclutamiento ucraniano no exige idiomas ni experiencia. La única habilidad requerida, según fuentes, es «saber correr y darle al gatillo». Frente a la oferta rusa, que paga la mitad (3.000 euros) pero da ciudadanía, la ucraniana dobla el salario pero ofrece menos seguridad jurídica. La cuenta rápida: si aguantas un año vivo, vuelves a España con la entrada de un piso. Casi 84.000 euros brutos anuales.
Sin embargo, el escepticismo es generalizado. La experiencia de mercenarios colombianos, que denuncian impagos, sirve de advertencia. La diferencia entre lo prometido y lo cobrado puede ser abismal. Como dice un veterano, «los rusos te pagan lo que ganas; los ucranianos se lo ahorran y se ríen».
Al final, el cálculo financiero choca con la realidad del combate. La probabilidad de cobrar es incierta, y la de morir, altísima. La oferta es real, pero cobrarla es otra historia. El dato que descoloca: el riesgo de impago supera al de las balas.
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