Dos años de alejamiento por insultos por WhatsApp: qué prohíbe exactamente la orden
Un juzgado ha impuesto una orden de alejamiento de dos años a un hombre por enviar mensajes de WhatsApp con insultos a su expareja. La resolución, que ha generado división de opiniones, no se limita al contacto físico: alcanza también a las comunicaciones digitales. Es decir, el condenado no puede acercarse a la mujer ni escribirle por ningún canal, incluida la mensajería instantánea.
La controversia tiene dos frentes. El primero, la proporcionalidad. Enviar mensajes agresivos, por muy desagradables que resulten, no deja de ser un acto sin contacto físico. Aun así, los tribunales empiezan a tratar el espacio virtual como un ámbito donde también opera la orden de alejamiento. El segundo, la eficacia: una orden no bloquea tecnológicamente el envío de un WhatsApp; lo convierte en delito si se incumple. O sea, la disuasión depende de la voluntad del condenado.
Hay quien sostiene que el denunciante parte con ventaja y que los jueces suelen decantarse por la opción más garantista. También aparece la lectura inversa: la sentencia sería un aviso a los varones sobre las consecuencias de este tipo de conductas, más allá del caso concreto.
¿Hasta dónde llega el alejamiento digital?
La clave está en considerar las redes sociales como "espacio" a efectos de la orden. No es una interpretación aislada: cada vez más resoluciones incluyen la prohibición de contactar por WhatsApp, correo o redes. El problema es que, a diferencia del acercamiento físico, resulta imposible impedir técnicamente que un mensaje llegue a su destino. La sanción llega después, cuando la víctima denuncia el incumplimiento.
La pregunta que sobrevuela la sentencia es si dos años de alejamiento por unos mensajes, en un contexto de ruptura y calentón, resultan proporcionados o si, por el contrario, la respuesta judicial se ha vuelto excesivamente preventiva. El caso deja en el aire una cuestión de fondo: cómo se hace cumplir una distancia física en un entorno donde la gente vive, cada vez más, dentro del móvil.