El ‘dad bod’ y el reclamo de la fuerza: lo que el vídeo no dice
En un vídeo que circula estos días, un padre de familia de cuarenta y tantos, con cuerpo normal y un punto de tripa, levanta a una mujer como si fuera una pluma. El clip ha reabierto una discusión incómoda: ¿qué valor tiene realmente la fuerza física en el atractivo? Hay quien lo despacha como una estupidez; otros sostienen que es una demostración de presencia que ninguna conversación racional iguala.
La polémica se ha movido entre la burla y la confesión, y deja al menos dos lecturas. La primera: el estándar masculino que se vende en redes, músculo definido y torso esculpido, no siempre coincide con lo que despierta interés. La segunda: la fuerza, mostrada con naturalidad, sigue siendo un disparador que muchos hombres han comprobado en primera persona, desde levantar una maleta hasta hacer el truco de alcanzar algo de un estante con la pareja en brazos.
A favor de la tesis de la «estupidez» está un argumento recurrente: el 80% de los hombres de esa edad están lejos de ese estado de forma, así que celebrar la excepción como norma solo alimenta expectativas irreales. En contra, la testosterona, que no entiende de discursos ni de «body positive».
El vídeo no juzga. Solo muestra a un señor con su tripa al aire haciendo algo que muchos consideran sencillo. Que eso genere polémica dice más de nosotros que de él.