Ventas de noviembre: cajas de 7 euros y caídas del 23% en textil
Noviembre de 2010 se cerró, para buena parte del pequeño comercio que asomó a este hilo, con la caja a cero. Un comerciante de textil lo resumía sin adornos: el mes había sido «casi nulo» y por la calle, decía, no había ni gente. No era una queja aislada. La misma escena —menos clientes, tickets más pequeños y una pregunta incómoda antes de bajar la persiana— se repitió sector por sector y provincia por provincia durante semanas. Y había un detalle que desconcertaba: los primeros días del mes, cuando se supone que hay dinero fresco, ya venían vacíos.
Los datos que se fueron soltando en esa conversación dibujan un otoño desigual, con un fondo oscuro común y muy pocas alegrías.
¿Cuánto cayó el comercio en noviembre de 2010?
El sector de electrodomésticos dejó una cifra que se repitió como un aviso: los frigoríficos combi cayeron un
29% solo en octubre, antes incluso de que arrancara el mes que ahora se analiza. En textil, una empleada de un comercio de Mallorca trasladó que sus compañeros habían confirmado un
23% menos de ventas que en noviembre del año anterior. En restauración, el descenso interanual de noviembre fue del
9%, tras dejarse un 6% en octubre. Castilla y León aportó un 5% menos que el ejercicio previo. Una autoescuela contaba
10 matrículas del carnet B en todo el mes, uno de los peores registros de su historia. Y una asesoría de empresas de Valencia lo resumía así: «de pena», y empeorando.
Hay quien sostiene que el balance era prematuro: apenas corrían los primeros días de diciembre y el año no había terminado. El argumento tiene sentido aritmético, pero choca con la caja diaria, que no espera estadísticas.
La calle vacía contra el centro comercial lleno
Dos relatos convivían sin reconciliarse. Por un lado, quien recorre a diario zonas comerciales y apenas veía bolsas: poca gente en la calle y, cuando entraba, «lonchafineando como bien puede». Por otro, quien encontraba los centros comerciales y los restaurantes «a tutiplén» los viernes por la noche y concluía que el problema no era general, sino de
cada negocio concreto.
La comparación más útil la hizo un viajero que repitió visita al mismo centro comercial de Málaga con un año de diferencia. En 2009, la zona de restauración estaba llena y la pista de patinaje sobre hielo funcionaba. En 2010, la restauración tiraba a vacía y la pista estaba en deshielo. Otra estampa del mismo periodo: la cola permanente en un establecimiento de compraventa de oro y segunda mano del barrio.
Del ahorro doméstico al consumo cero
Los propios clientes explicaron el mecanismo. Uno contaba que solo compra bienes de primera necesidad en tienda física y todo lo demás —caprichos incluidos— lo resuelve en plataformas de internet y foros de segunda mano. Otro había recortado el gasto familiar en más de
250 euros al mes: menos móvil, menos internet, menos tabaco y ni cenas ni cine. Junto a su pareja, la factura mensual bajaba entre
500 y 600 euros, sin Reyes Magos ese año.
El caso extremo lo puso un funcionario que, al salir de casa, desconecta los magnetotérmicos —salvo el del frigorífico— por si algo hubiera quedado encendido. Si el ahorro llega a ese punto, el margen de cualquier comercio de barrio desaparece.
¿Qué sectores mantuvieron las ventas?
No todo el mapa era rojo. El azulejo declaró ventas superiores a noviembre del año anterior y mejores que octubre, sobre todo en el mercado nacional. El suministro de elementos para carreteras y seguridad vial describió julio y noviembre como muy buenos, dentro de un año de montaña rusa. Un puesto del mercado de abastos de Málaga vendió entre un
20% y un 30% más que en verano, aunque el verano ya había sido un 15-20% peor que el de 2009 y el conjunto seguía un 20% por debajo de 2007. Y quien estrenó página web dobló visitas y pedidos.
Hay que invertir, innovar, resumía uno de los pocos que crecía, con la sensación de nadar contracorriente.
Deudas de 2007, desahucios y el miedo a 2011
En el extremo opuesto, el sector del libro para bibliotecas declaraba ventas casi nulas y pagos pendientes
desde 2007. En arquitectura, con proyectos adjudicados a base de bajar precios, la previsión para 2011 era «chunguísima». La estampa más dura la aportó una visita a los juzgados de Valencia: tablones de anuncios de ejecuciones por deudas a reventar y una cantidad de órdenes de desahucio de locales comerciales que quien lo vio calificó como
lo nunca visto. Locales en traspaso, locales en alquiler y carteles de pisos en venta por todas partes.
El hilo se reflotó al llegar diciembre, con la pregunta de si el mes navideño cambiaría algo, pero el balance de noviembre quedó sin cerrar: la conversación se trasladó a otro seguimiento mensual y nadie llegó a firmar el acta. Con las cifras sobre la mesa, el único consenso era el frío.