A partir de qué rentabilidad merece la pena seguir en bolsa
Un 9% de rentabilidad en ocho meses suena bien, pero si una cuenta remunerada paga el 2,5% sin mover un dedo, ¿estás ganando dinero o haciendo el canelo? La pregunta, formulada sin rodeos, esconde una trampa: no existe una cifra mágica. El umbral depende de la inflación, del coste de oportunidad, del horizonte temporal y de si esos beneficios son papel o dinero contante y sonante.
El 9% que no es 9%
Primero, lo obvio: un 9% en ocho meses no es un 9% anualizado. Y si no has vendido, no has ganado nada: la cartera se ha apreciado, pero el beneficio no se materializa hasta que vendes. A esto se añade la distinción entre revalorización y dividendos, y entre bruto y neto. Hay quien presume de un +68% en el año usando apalancamiento x2 y x3, para admitir después que está «acojonado» y recogiendo velas. Eso no es invertir, es apostar con palanca, y el mismo que gana 10% en un día puede perder 9% al siguiente.
El suelo real: la inflación y el depósito
El argumento más sólido apunta a que si la cartera no bate la inflación del país, se pierde poder adquisitivo, por mucho que el extracto ponga números verdes. Con una cuenta remunerada al 2,5%, el listón para la bolsa no es superar ese 2,5%, sino superar la depreciación real del dinero: entre un 8% y un 10% anual en escenarios de inflación alta. Todo lo demás es ruido. Y ojo con los bonos: en 2022, quien se refugió en renta fija también perdió contra el IPC.
La geopolítica manda: Qatar, Ormuz y las gasistas
El contexto lo explica casi todo. El ataque iraní a las instalaciones gasistas de Qatar, con una recuperación estimada de 4 a 5 años, reventó los precios y revalorizó con fuerza a petroleras y gasistas. Equinor sube en torno a un +50%, Venture Global un +30%, Shell y TotalEnergies un +15%. La estrategia de «ir dos pasos por delante» busca empresas que se beneficien de la siguiente y la siguiente-siguiente noticia, como hizo con Fortum (+111%) cuando Rusia amenazó a las nucleares finlandesas. Eso es análisis, no porcentajes fijos.
No todo es un número: PER, valor y formación
Un +10% en una acción especulativa no es lo mismo que un +10% en una empresa con dividendo del 7% y margen de seguridad. Depende del momento de mercado y de la valoración. Además, la bolsa ofrece opciones muy distintas entre sí: hay inversiones complejas que exigen formación y otras que no. Si no se tiene conocimiento suficiente para analizar una inversión, lo racional es no mover el dinero, aunque una cuenta remunerada pague poco. El largo plazo puede ser favorable a la bolsa, pero solo si se eligen bien los activos.
Al final, la pregunta correcta no es «¿a partir de qué % dejo de hacer el inútil?» sino «¿estoy entendiendo el riesgo y el horizonte de lo que compro?». Un 9% puede ser una miseria en un entorno de inflación al 8%, o una barbaridad si el dinero lo tienes parado al 0%. Nadie serio te dará un número exacto, y quien lo hace, normalmente te está vendiendo algo. ¿Cuál es tu umbral? El que calcules tú, con datos, no con corazonadas.