El aplauso por Marruecos recupera la cita de las 20:00
La pregunta circula con sorna en las redes y en las conversaciones de ascensor: ¿a qué hora sale uno al balcón a aplaudir por Marruecos? La respuesta más repetida es la más obvia: a las 20:00, como siempre. No es una ocurrencia: esa franja horaria quedó grabada a fuego en 2020, cuando el aplauso al personal sanitario se convirtió en ritual nacional.
La segunda cuestión, la del himno, ha destapado el verdadero tono de la convocatoria. Si la banda sonora del confinamiento era un aplauso unánime, ahora circulan propuestas que van desde la profesión de fe islámica hasta el Aserejé, con algún comentario sobre la vestimenta femenina de por medio. El gesto, que había logrado ser símbolo de unidad, se ha convertido en un campo de minas donde cada balcón improvisa su mensaje.
Desde la perspectiva económica, el aplauso es la adhesión perfecta: no cuesta nada, no compromete presupuesto y genera una foto de unidad. El problema es que esa foto se paga después, y no con dinero. Una convocatoria de apoyo a Marruecos envuelta en el imaginario del balcón convierte un gesto de solidaridad en un cheque al portador que otros cobrarán en forma de rédito político.
Lo único incontestado, por ahora, es la hora: las 20:00 en punto. El resto del guion sigue vacío, y eso, en política, también es un dato.