A socialista le da un ataque de ansiedad al escuchar el cara al sol en el corte inglés y decide denunciarlo.....

Megafonía de unos grandes almacenes y compradores en la planta de electrónica tras la queja por el Cara al Sol

El «Cara al Sol» suena por los altavoces del Corte Inglés de Albacete​

Un cliente de El Corte Inglés de Albacete presentó una queja formal ante la empresa porque, según su relato, un empleado de la planta de electrónica puso el «Cara al Sol» por la megafonía del centro mientras él y su mujer miraban relojes inteligentes. La escena está fechada el 27 de diciembre, en su centro comercial habitual. Él iba a comprar; la música la eligió otro. Después vinieron la queja, una respuesta institucional a medias y una investigación interna que, a la fecha de esa discusión, seguía sin cerrarse.

Según el testimonio que él mismo publicó, varios compañeros del trabajador se cachondeaban alrededor mientras sonaba la canción, y el empleado solo reaccionó cuando lo vio con cara de cabreo. Entonces le dijo a su mujer, en voz alta, que se iban sin comprar nada. Ese detalle —el de retirar el dinero, no el del enfado— es el que ha dado recorrido al asunto. Aquí no se discute solo un himno: se discute si quien despacha al público puede elegir la banda sonora del comercio.

¿Es delito poner el «Cara al Sol» en un centro comercial?​

Ninguna de las intervenciones recoge una norma que declare ilegal ese himno, y varias lo subrayan: la Falange no aparece entre los partidos ilegalizados y la canción tampoco. La queja, además, se dirigió a la empresa y no a un juzgado. Ahí termina el terreno jurídico y empieza el político.

El paralelismo que más se repite es el de La Internacional cantada con el puño en alto en actos públicos. Hay quien lo plantea como doble vara: si el himno de un partido con responsabilidades de Gobierno se canta en la calle sin consecuencias, no se entiende la indignación por el himno de la dictadura. La réplica es que ese argumento no salva nada, porque la neutralidad de un local abierto al público no se mide con las costumbres del partido contrario.

¿Qué pasó con la queja en El Corte Inglés?​

El responsable del centro se comprometió a contrastar las dos versiones y a llamar al cliente. La suya: que el altavoz lo manejó un empleado con nombre y apellidos y que los compañeros reían alrededor. La de la empresa, apuntada en la conversación: que pudo ser un cliente graciosillo conectado al sistema. Esa llamada no consta en el relato.

Mientras se resuelve, la historia se ha partido en dos. Una parte sostiene que la empresa está actuando como si se hubiera cometido un delito cuando lo que hubo fue una broma de mal gusto. La otra responde que la broma es irrelevante: si el sonido salió por la megafonía, la responsabilidad es de quien la controla, y el perjudicado es el que estaba comprando.
Un cliente ofendido, una factura que no se emite: «Ha ido, se ha quejado al jefe y el jefe de una empresa seria le ha escuchado con toda amabilidad y le dicho que tomarán medidas.» — un forero de burbuja.info

El trabajador es la imagen de la empresa​

El argumento menos político y más incómodo para todos es el económico. Un comercio vive de clientes de cualquier ideología, y quien atiende al público los representa: cada comprador que se va ofendido es una factura que no se emite. Bajo esa lógica importa poco qué canción era; importa quién decidió ponerla y con qué margen de maniobra.

Ahí chocan tres lecturas. Una sostiene que la reacción del cliente es desproporcionada y que busca abiertamente el despido de un trabajador por una tontería. Otra recuerda que el mismo criterio se aplica a cualquier dependiente que se salga del guion, sin que a nadie le parezca censura. Y una tercera, más sorda, apunta que si el propio afectado afirma que jamás pondría en entredicho la imagen de una gran compañía por algo así, la queja ya venía amortizada antes de publicarse.

El reloj inteligente, la inocentada y las aclaraciones​

La fecha del 27 de diciembre y la proximidad del Día de los Inocentes hicieron el resto: buena parte de las respuestas dieron por hecho que todo era una inocentada, y el protagonista tuvo que salir a aclarar que no, que escribió el relato al llegar a casa. También dejó por escrito que sigue siendo cliente del centro, que siempre le trataron con respeto y que el código de conducta de una empresa no lo aplica él.

El escrutinio alcanzó su perfil público, donde aparecen menciones a dirigentes socialistas, y de ahí saltó a la pregunta de siempre: si el mismo episodio hubiera tenido otro himno, ¿habría acabado en queja? Nadie lo sabe, y ese es exactamente el problema.

Lo que queda sin cerrar es a qué categoría pertenece esto. ¿Falta laboral, gamberrada con altavoz o simple desencuentro entre cliente y dependiente? El hecho central no se discute —un himno sonó en un centro comercial abierto al público—, pero cada parte coloca la frontera en un sitio: unos en la legalidad de la canción, otros en la libertad del trabajador, otros en la caja registradora. El expediente seguirá su curso con las tres fronteras intactas.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Ha ido, se ha quejado al jefe y el jefe de una empresa seria le ha escuchado con toda amabilidad y le dicho que tomarán medidas.»
— Taliván Hortográfico · Queja interna y respuesta empresarial
«un comercio está abierto a todo tipo de clientes , de todo tipo de ideales , por tanto debe tener una imagen corporativa totalmente neutral»
— Javiser · Neutralidad del comercio ante el cliente
«Doy por supuesto que no eres español y por tanto no sabes que nuestra guerra civil duró tres años porque lo que más se escuchaba era la Internacional, el himno de Riego y el No pasarán.»
— Funcional · Himnos y memoria de la guerra
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El himno no es delito: sobra el escándalo45%
Un empleado no elige la música del comercio30%
Reacción desmedida contra el trabajador25%
📌 DATOS
El suceso se fecha el 27 de diciembre, en el centro comercial habitual del cliente
El cliente descarta expresamente que se tratara de una inocentada del 28 de diciembre
La compra que motivó la visita era un reloj inteligente en la planta de electrónica
📅 EVOLUCIÓN
27 de diciembre El cliente acude al centro comercial, escucha el himno por la megafonía y abandona la compra sin realizarla
27 de diciembre Presenta una queja ante el responsable del centro y publica el relato al llegar a casa
28 de diciembre Parte de las reacciones atribuye el episodio a una inocentada y el cliente lo desmiente
Primeros días de enero El cliente publica aclaraciones: sigue siendo cliente del centro y no se considera juez del código de conducta de la empresa
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El relato completo del recorrido de la queja: del altavoz de la planta de electrónica al despacho del responsable del centro
✓El argumento que menos se repite: el cliente perdido como coste real para la empresa, por encima de la ideología de la canción
✓La reconstrucción de las dos versiones que la empresa se comprometió a contrastar y que quedaron sin desenlace
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