Abascal va al programa de Broncano y solo por una cosa va a perder votos.
No son las pensiones: en masa van a apoyar a Sánchez, hay poco que rascar.
No es el aborto: aunque en ese tema es radical (incluso con malformaciones), si insiste demasiado sí le puede pasar factura.
No es la inmi gración: bien planteada le puede dar muchos votos, incluso de gente de izquierda.
Y no es el IRPF al 15 %. Al contrario, debería hablar mucho de eso. La mayoría de la audiencia son trabajadores, y por una vez un partido les dice: “Aunque me odies y no me votes, también te voy a beneficiar”. Media de 400 euros más al mes (o la cifra que sea). Eso sí mueve votos.
Lo que le va a hacer perder apoyo es su relación con Israel y Netanyahu. Sobre todo si coincide con ataques a civiles en Irán.
Solo conozco a unos pocos partidarios de las fuerzas de seguridad, a algún influencer de defensa personal y a un par de personas que siguen apoyando a Israel. Ni la derecha patriótica, ni la gente religiosa de verdad traga con esto.
La pregunta que le van a hacer (y da igual lo que conteste, porque ya lo tiene decidido) es clara:
«Señor Abascal, ¿por qué apoya a Netanyahu y el exterminio masivo palestino? ¿Es por la financiación de “supuestos iraníes” a su partido? Nadie se cree que unos opositores iraníes le estén pagando millones».
En ese momento Broncano se pondrá serio. Con palabras o con imágenes le dirá:
«¿Me está diciendo que esto se puede consentir? ¿Que esto no es un exterminio masivo? Señor Abascal, le he respetado, pero este punto, como seres humanos —y muchos de su propio partido lo entenderán—, no puede seguir. Muchas gracias».
Y lo echa del programa. Luego emite un comunicado.
Porque esto no lo sostiene ni la derecha patriótica ni los que son de verdad religiosos. Solo unos pocos partidarios de la defensa personal y alguna persona que no se entera.
No son las pensiones: en masa van a apoyar a Sánchez, hay poco que rascar.
No es el aborto: aunque en ese tema es radical (incluso con malformaciones), si insiste demasiado sí le puede pasar factura.
No es la inmi gración: bien planteada le puede dar muchos votos, incluso de gente de izquierda.
Y no es el IRPF al 15 %. Al contrario, debería hablar mucho de eso. La mayoría de la audiencia son trabajadores, y por una vez un partido les dice: “Aunque me odies y no me votes, también te voy a beneficiar”. Media de 400 euros más al mes (o la cifra que sea). Eso sí mueve votos.
Lo que le va a hacer perder apoyo es su relación con Israel y Netanyahu. Sobre todo si coincide con ataques a civiles en Irán.
Solo conozco a unos pocos partidarios de las fuerzas de seguridad, a algún influencer de defensa personal y a un par de personas que siguen apoyando a Israel. Ni la derecha patriótica, ni la gente religiosa de verdad traga con esto.
La pregunta que le van a hacer (y da igual lo que conteste, porque ya lo tiene decidido) es clara:
«Señor Abascal, ¿por qué apoya a Netanyahu y el exterminio masivo palestino? ¿Es por la financiación de “supuestos iraníes” a su partido? Nadie se cree que unos opositores iraníes le estén pagando millones».
En ese momento Broncano se pondrá serio. Con palabras o con imágenes le dirá:
«¿Me está diciendo que esto se puede consentir? ¿Que esto no es un exterminio masivo? Señor Abascal, le he respetado, pero este punto, como seres humanos —y muchos de su propio partido lo entenderán—, no puede seguir. Muchas gracias».
Y lo echa del programa. Luego emite un comunicado.
Porque esto no lo sostiene ni la derecha patriótica ni los que son de verdad religiosos. Solo unos pocos partidarios de la defensa personal y alguna persona que no se entera.