Un taco a un euro enciende todas las alarmas en Barcelona
Acepten la premisa: en Barcelona, un taco a un euro dice más de la ciudad que cien informes de coyuntura. El establecimiento, que ofrece tacos por 1 euro, ha desatado una polémica que mezcla la sospecha de lavado de dinero y la crítica social. El organización criminal, con “salida” en lugar de “sortida”, ha dado pie incluso a cuestionar su catalanidad.
Las posturas se han dividido. Por un lado, una lectura social ve en el producto la prueba de una degradación urbana que algunos asocian con la llegada de forasteros, aunque sin aportar datos concretos. Por otro, la corriente más suspicaz sostiene que el objetivo real sería el lavado de dinero de capitales, una afirmación repetida con seguridad pero sin pruebas.
La comparación con Zúrich, la llamada “Suiza del Mediterráneo”, tampoco calma los ánimos. La ironía se cebó con el contraste entre el precio y el discurso de ciudad cosmopolita. Las referencias a Ceuta y a la clientela que podría atraer el negocio subieron la temperatura.
Lo cierto es que, a fecha de esta discusión, no hay datos públicos sobre ventas ni sobre el origen del capital. El debate queda abierto. Y con él, una pregunta incómoda: ¿qué hay debajo de un taco de un euro? Veremos si alguien se atreve a responder con cifras, o si la polémica queda reducida a un simple aperitivo.