La actriz japonesa que donó 20.000 euros y la espuma del dinero ‘sucio’
¿Cuánta pureza moral hay que exigirle a un donativo? Una actriz japonesa de la industria para adultos ha donado 20.000 euros a las víctimas del terremoto y la reacción no ha sido unánime. Entre la gratitud y el reproche, el debate ha vuelto a los tópicos de siempre: el origen del dinero y la legitimidad de quien lo entrega.
¿Por qué el dinero de la industria para adultos es ‘sucio’?
Para muchos, la donación es un gesto real, sobre todo en un país azotado por seísmos. El argumento del “dinero sucio” se sostiene con dificultad: el dinero es un medio, no un fin. Que una parte de la sociedad mire con desprecio el sustento de quien ayuda no dice mucho de la ayuda, pero dice bastante de quien juzga. La actriz ha puesto sobre la mesa 20.000 euros en efectivo; los críticos, cero.
La hipocresía de la moral tributaria
Hay quien ha señalado que el dinero público, ese que se recauda a la fuerza, no siempre acaba en fines ejemplares. Si la vara de medir es la limpieza del origen, pocos fondos salen indemnes. Un donativo directo se convierte en sospechoso, mientras el despilfarro institucional se da por normal.
El gesto vale más que el prejuicio
En el fondo, lo que se discute no es si la ayuda es necesaria, sino quién está autorizado a darla. Las víctimas no preguntan la procedencia. El colmo es que haya quien aproveche la polémica para recomendar películas del sector de 2004 con escenas pixeladas. El ruido, como casi siempre, es gratis.