La muerte de El Indio Solari reabre el debate sobre el post-punk
La noticia del fallecimiento de Carlos Solari, más conocido como El Indio, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ha sacudido a los amantes del rock argentino. Pero el eco ha llegado más lejos: en los círculos de melómanos españoles, su muerte ha servido de excusa perfecta para reivindicar un género que muchos consideran injustamente ignorado: el post-punk. No es casualidad. Los primeros cinco discos de los Redonditos, según los entendidos, son brillantes y beben directamente de esa corriente que en los ochenta mezcló la crudeza del punk con sintetizadores y cajas de ritmo.
¿Qué es realmente el post-punk?
La etiqueta siempre ha generado controversia. Hay quien prefiere llamarlo onda siniestra, rock siniestro o after-punk. Los más sofisticados hablan de cold wave, un nombre que, se reconoce, impone bastante: «ola de frío» suena a algo acojonante. En el fondo, la definición es sencilla: punk con sintetizadores. Una evolución natural que tomó la energía del punk original y la canalizó hacia texturas más oscuras, atmosféricas y, en ocasiones, bailables.
La discusión sobre el término es solo la punta del iceberg. Lo interesante es el consenso que emerge: el post-punk fue un movimiento breve pero extraordinariamente fértil. Bandas como The Gun Club, con su primer disco de 1981, son consideradas auténticas obras maestras. Se les llama, con razón, los Pixies antes de los Pixies. La influencia de estos grupos se extiende hasta hoy, y no es raro encontrar a músicos actuales que reivindican esa herencia.
El canon del género y sus joyas ocultas
En la conversación sobre el legado del post-punk, hay nombres que se repiten como obligatorios. Killing Joke, por ejemplo, es mencionado con reverencia. Se destaca la figura de Pete de Freitas, batería de Echo & the Bunnymen, como un monstruo detrás de los tambores. La recomendación es clara: siempre hay que empezar por los primeros discos, cuando la creatividad está desparramada y no hay un pasado con el que cumplir.
Pero el género no se queda en los ochenta. Hay quien defiende que el post-punk millennial también tiene calidad. Se menciona el proyecto Collapsing Realities, un disco de 2010 que costó sangre, sudor y lágrimas a su autor. Y luego están las rarezas: grupos húngaros como After Crying, cuyo líder, Csaba Vedres, es considerado uno de los diez mejores compositores de la historia. Su banda posterior, Townscream, sacó un discazo en 1997 que algunos colocan como el tercer mejor de ese año, solo por detrás del OK Computer de Radiohead y el Ain't It Fun? de Dee Dee Ramone. Una comparación que, sin duda, descoloca.
La controversia como parte del ADN
No todo es admiración. El post-punk también genera rechazo visceral. Hay quien lo describe como una soberana mierda, algo tan punk que provoca ganas de clavarle un piolet al pinchadiscos. Una opinión que, paradójicamente, refuerza el espíritu del género: la provocación y la incomodidad como valores estéticos. La recomendación de escuchar un tema y vomitar es, en el fondo, un elogio perverso.
La discusión se extiende a la actualidad. Se menciona el nuevo disco de Interpol, que según las críticas especializadas es su mejor trabajo desde el glorioso primero o desde Antics. Y se debate sobre la legitimidad de pedir opiniones a una inteligencia artificial sobre bandas como Swans. La respuesta es demoledora: pedirle explicaciones a un predictor de texto sobre música es el colmo del lonchafinismo. Swans está fetén para escucharlo a oscuras y con el volumen que te haga sangrar los oídos, pero no necesita validación algorítmica.
El legado que permanece
La muerte de El Indio Solari deja un vacío en el rock argentino, pero también reabre la puerta a un género que nunca se fue del todo. El post-punk sigue vivo en bandas actuales, en conciertos que llenan salas y en discos que se redescubren décadas después. La etiqueta puede discutirse, el canon puede ampliarse, pero la influencia es innegable. Mientras tanto, la pregunta que queda flotando es incómoda: ¿cuántas joyas más están esperando ser descubiertas?