Se nos va un emprendedor.
Adiós al rey del 'Ciripolen': muere Tío Cirilo, el extremeño que conquistó España con su mítica bebida natural
El popular hostelero de Las Mestas nos deja a los 90 años tras convertir un brebaje casero en un fenómeno mediático único en los años 90
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Las Hurdes pierden a uno de sus personajes más conocidos. Cirilo Marcos Domínguez, popularmente conocido como Tío Cirilo, ha fallecido este miércoles 4 de noviembre a los 90 años, dejando tras de sí una historia que llevó el nombre de esta comarca cacereña mucho más allá de Extremadura.
Su popularidad llegó de la mano de un producto que nació en su propio establecimiento de Las Mestas: el Ciripolen. Lo que comenzó como una mezcla casera de ingredientes naturales terminó convirtiéndose en una bebida conocida en toda España, con una enorme repercusión mediática durante la década de los noventa.
De un bar de Las Mestas a las camisetas del Rayo Vallecano
La historia del Ciripolen comenzó después de un viaje a Cuba. A su regreso, Cirilo decidió experimentar con algunos ingredientes que conocía bien por su entorno familiar y la tradición apícola de Las Hurdes. Mezcló:- Leche
- Cacao
- Miel
- Polen
- Jalea real
- Hierbas de la zona
La bebida empezó a despertar curiosidad entre los clientes de su bar. Su nombre surgió de una expresión espontánea de un amigo que le pidió: «¡Ciri, échame un polen!». A partir de ahí, el producto fue ganando popularidad y comenzó a comercializarse a principios de los años noventa.
El fenómeno llegó a la televisión, la radio y distintos medios de comunicación. Cirilo se convirtió en un rostro habitual de los programas de la época y el Ciripolen alcanzó uno de sus mayores escaparates cuando apareció como patrocinador en la camiseta del Rayo Vallecano durante la temporada 1993-1994. También estuvo vinculado al CD Badajoz en 2014.
La bebida llegó a distribuirse en distintos puntos de España y Portugal, e incluso despertó el interés de empresarios que querían llevarla más lejos. Sin embargo, Cirilo mantuvo siempre una relación muy personal con su creación y con el negocio que había levantado en su localidad.
Un embajador de Las Hurdes
Más allá de la repercusión del Ciripolen, Tío Cirilo aprovechó su popularidad para dar a conocer Las Hurdes. En sus apariciones públicas hablaba de su comarca, de sus paisajes y de las posibilidades de una tierra a la que siempre estuvo muy unido.El proyecto familiar tampoco desapareció con el paso de los años. Una de sus hijas continuó al frente del negocio y mantuvo la elaboración y venta del producto, que ha seguido presente en el establecimiento de Las Mestas, ferias y otros puntos de distribución.
Una de las frases que más se asociaron a Cirilo resumía el tono desenfadado con el que promocionaba su bebida: «El que quiera hacer el amor tres veces todos los días, Ciripolen por la mañana, por la noche y a mediodía».
Con su fallecimiento desaparece el hombre que convirtió una idea nacida en un pequeño bar hurdano en una marca reconocible en todo el país. Su nombre y el del Ciripolen quedan ligados a la historia reciente de Las Hurdes y a una de las iniciativas extremeñas más singulares de los años noventa.
