El auge de AfD en Alemania: ¿castigo al sistema o alternativa?
La posibilidad de que la Alternativa para Alemania conquiste mayorías absolutas en distintos länder ha dejado de ser un ejercicio teórico. Mientras los sondeos le dan un apoyo que el sistema no sabe cómo procesar, el análisis económico se centra en una idea incómoda: el voto de castigo no es lo mismo que un programa de gobierno.
Hay quien sostiene que los problemas críticos no se arreglan con soluciones moderadas, ni con el voto convencional. Otros recuerdan lo ocurrido en España: cuando el partido ganador no da miedo, se le rodea; cuando da miedo, también, solo que con pactos que vacían de contenido el resultado electoral. La analogía pesa, y no solo en Berlín.
Los sondeos dicen menos de lo que parecen
Un repaso a las recopilaciones internacionales de encuestas sobre una hipotética ilegalización de la AfD deja una pregunta huérfana: en ese escenario, ¿cuántos de sus votantes se quedarían en casa? La abstención es el dato que decidiría si la medida protege a la democracia o la vacía.
La discusión termina donde empieza el dilema: la AfD puede gobernar, pero a la economía alemana le espera un coste incierto entre freno regulatorio, tensiones con Bruselas y un cordón sanitario que nadie quiere aplicar del todo. Con la abstención como incógnita, Alemania se asoma a un callejón con dos salidas, y las dos tienen precio.