Aislamiento insuflado: ¿solución rápida o parche caro?
Para una vivienda de ladrillo de menos de 60 m³, insuflar lana de roca en la cámara de aire cuesta entre 1.000 y 1.300 €. La promesa: notar la diferencia en invierno y verano por menos de lo que cuesta una fachada SATE. Pero los matices importan.
Materiales bajo la lupa
Tres opciones copan el mercado: celulosa, lana de roca y corcho. La celulosa (papel reciclado) es barata pero genera polvo que se cuela por enchufes, obligando a sellarlos. La lana de roca, la más recomendada, se comporta bien y no da problemas de polvillo si se instala correctamente. El corcho, natural, gana adeptos pero es menos común. La espuma de poliuretano, según fuentes del sector, debe evitarse: algunos instaladores la usan sin escrúpulos y sus propiedades aislantes son discutibles en inyectado.
Costes reales y ahorros
Los precios varían: 1.200 € por celulosa hace cinco años, 1.300 € por lana de roca para 90 m² hace siete años, y menos de 1.000 € para una unifamiliar hace un año. La pregunta clave es si el ahorro energético justifica la inversión. Los testimonios apuntan a una mejora notable: en invierno se calienta más rápido y en verano el techo deja de ser un horno. Sin embargo, si la vivienda tiene puentes térmicos en forjados o esquinas, el insuflado no los resuelve.
Insuflado, SATE o ambos
La tentación de combinar insuflado ahora y SATE después es comprensible por presupuesto. Pero los expertos advierten: el SATE (aislamiento exterior) es más completo, aunque cuesta alrededor de 80 €/m². Una fachada entera puede superar los 7.000 €. Frente a los 1.000-1.300 € del insuflado, la diferencia es abismal. La pregunta que nadie responde bien es si realmente merece la pena hacer ambos. El insuflado es un buen complemento si luego se coloca SATE, pero si solo se receba la fachada sin aislar, se perderá la inversión inicial.
El consenso tácito: el insuflado es para pisos donde no se puede aislar por fuera. Para una casa unifamiliar, el SATE es la solución integral. El insuflado queda como apaño temporal. ¿Calidad o precio? Los datos dicen que con 1.000 € se puede mejorar el confort, pero la eficiencia energética de verdad cuesta al menos cinco veces más.
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