Encuesta de El Español: mayoría por cambiar la Constitución
El adelanto de una encuesta de
El Español ha puesto patas arriba el debate político: los sondeos apuntan a una mayoría parlamentaria dispuesta a reformar la Constitución, y el PP se dispara hasta coquetear con gobernar en solitario. La clase media, mientras tanto, sigue mirando la subvención al tejido asociativo y a la cultura como si le sacaran dinero del bolsillo. El titular del hilo original no deja lugar a dudas:
urge prohibir en la Constitución quitar dinero a la clase media para dárselo a ONGs y artistas.
Qué dice la encuesta y qué esconde
El sondeo, publicado por entregas, sitúa al PP en disposición de gobernar sin depender de VOX, según el adelanto que se comenta. Los porcentajes y el reparto de escaños pronosticados no aparecen en el avance: solo los actuales y unos gráficos que, a juicio de varios lectores, ocultan el dato clave.
El partido que más sube sería VOX, y ese detalle, sostienen, es justo el que no se quiere poner en portada.
Hay quien lo compara con el CIS de Tezanos, pero al revés: una encuesta militante en la dirección contraria. Otros directamente no se creen ninguna.
Cada uno se cree sus encuestas, resume un participante. La desconfianza en los sondeos ya no distingue de color político: es transversal.
El voto útil se agrieta
El efecto más inmediato del adelanto es que algunos votantes que hasta ahora elegían a VOX como mal menor para echar al PSOE empiezan a replantearse la papeleta.
Si se confirman estos números en sucesivas encuestas, votaré a VOX porque ya no es necesario ese voto útil, escribe un participante. La paradoja es fina: el voto útil deja de ser útil cuando el partido al que se quiere castigar ya no necesita el empujón.
La otra cara es la abstención. Si la izquierda se desmoviliza, el descalabro del PSOE puede ser mayor que el que reflejan los escaños.
Le quedan como 38 escaños, calcula un participante, y no lo ve imposible si el electorado de izquierda se queda en casa.
La trampa del poder territorial
El argumento más repetido contra el entusiasmo encuestil es el del poder real ya ejercido.
El PP ya gobierna 11 comunidades autónomas, el gobierno canario, las dos ciudades autónomas, el 40% de los ayuntamientos y las grandes capitales, recuerda un participante. Con ese poder, ¿por qué no ha quitado las subvenciones, no ha cerrado fronteras ni ha deportado a millones? La respuesta que se da es que no quiere, no puede o no le conviene.
El caso Rajoy se cita como precedente:
fue el líder que más poder acumuló desde Franco y su legado, según la descripción más repetida, fue leer el Marca, comer jamón y decir tonterías graciosas. La conclusión implícita es que mayoría absoluta no equivale a cambio de rumbo.
El problema no es la Constitución, es quién la aplica
Buena parte del hilo deriva hacia el marco institucional.
Sin separación de poderes no hay democracia real, sostiene una corriente que pide una Constitución nueva, no retocada. La respuesta desde el otro lado es que la actual ya se incumple y que una nueva correría la misma suerte.
Para qué quieren una nueva constitución si no se respeta la que tenemos, resume un participante.
La crítica al bipartidismo se cuela por ahí:
la mayoría de cambio constitucional es el PPSOE, que vota junto en Bruselas cuando le conviene. El artículo 135, reformado en su día con prisas, se cita como ejemplo de que el consenso constitucional es una ficción útil.
Subvenciones: el caballo de batalla de la clase media
El mensaje inicial pone el foco en el dinero público que va a ONGs y artistas. La respuesta más incómoda llega desde dentro:
dejar de subvencionar a una asociación para hacerlo con otra es exactamente lo mismo. Cambiar de clientela no cambia el sistema. La crítica no es al destinatario, sino al mecanismo.
El PP, mientras tanto, no ha desmontado ninguna estructura de gasto allí donde gobierna. La pregunta que flota es si el descontento fiscal se traducirá en votos o en otra legislatura de lo mismo con distinto logo.
Con estos mimbres, la encuesta de El Español puede ser el prólogo de un cambio de ciclo o un espejismo de agosto. La historia reciente sugiere que las mayorías absolutas se anuncian mucho antes de existir, y que los votantes que hoy se ilusionan suelen ser los mismos que ayer se desencantaron.