Alemania entierra su regla de oro para un rearme de 800.000 millones
El giro de timón es tan brutal como inesperado. Berlín, el adalid de la ortodoxia fiscal europea, ha tirado por la borda su sagrado freno constitucional de deuda para embarcarse en un programa de rearme valorado en 800.000 millones de euros. La cifra, adelantada por el Financial Times, no es un préstamo único alemán, sino un esfuerzo paneuropeo que combina presupuestos nacionales, compras conjuntas y emisión de deuda a nivel UE, donde unos 150.000 millones se captarán directamente desde Bruselas para sistemas antiaéreos, misiles y drones, según fuentes del foro.
El fin de la austeridad germana, al menos sobre el papel
Que el gobierno de Friedrich Merz haya logrado que los bloques tradicionales levanten el límite de endeudamiento fijado en el 60% del PIB es un terremoto político. Durante años, Alemania predicó la disciplina fiscal en el sur; ahora se endeuda como una economía en vías de desarrollo para comprar armamento, buena parte del cual procederá de Estados Unidos. El paralelismo con la República de Weimar no ha tardado en aparecer entre algunos analistas: una deuda mastodóntica sin un plan industrial claro que la respalde. La pregunta del millón es quién presta 800.000 millones a un país que ya tiene un ratio de deuda del 66% y que, según algunos, “ni siquiera tiene industria” para sostener el gasto.
Acelerador económico o agujero zain fiscal
El argumento keynesiano de usar la defensa como motor industrial choca con una realidad incómoda: el complejo militar alemán depende de importaciones. El caza F-35, por ejemplo, lleva casi 700 kg de tierras raras, el 90% de las cuales vienen de China. ¿Con quién se piensa pelear si el enemigo potencial controla los suministros? Por otro lado, la crisis del automóvil, que está dejando fábricas ociosas en el norte, podría encontrar en la producción militar una vía de escape. Pero transformar líneas de montaje de Volkswagen a tanques no se improvisa, y menos cuando el 80% del presupuesto se irá en material yanqui, como apuntan las críticas.
El riesgo de una burbuja de bonos alemanes y el efecto contagio
Los mercados de bonos ya han reaccionado. El Bund, el activo refugio por excelencia, ve cómo su prima de riesgo sube ante la avalancha de emisiones. Si Alemania se endeuda para rearmarse, el euro sufrirá tensiones. Países como España e Italia se preguntan si les tocará avalar estos bonos a través de la UE, mientras los ahorradores alemanes, históricamente cautos, miran al oro como cobertura. El doble rasero con Grecia, que recibió recetas de austeridad salvaje mientras ahora Berlín imprime deuda, envenena el clima político europeo.
¿Puede Alemania evitar la espiral de deuda sin un plan de crecimiento sostenible? La historia recuerda que los programas de rearme nunca han ansioso gratis. Quién pagará la factura final está por verse, pero el ciudadano medio alemán –y el europeo– ya intuye que no serán las élites.