Ucrania retrocede: pérdidas de material y territorio en el Donbás
¿Por qué la defensa ucraniana está retrocediendo y acumulando pérdidas? A la fecha de este análisis, los últimos informes de campo confirman que las fuerzas rusas han tomado Volcheyarovka y Grigorovka, cerrando salidas estratégicas y obligando a las brigadas ucranianas a una retirada desordenada hacia el oeste.
Avances rusos en el Donbás
Los combates de los últimos meses han dejado una serie de hitos claros. En marzo de 2024, las tropas rusas capturaron Volcheyarovka, cortando una de las rutas de escape occidentales de Lisichansk. Poco después, una columna de la 10ª brigada ucraniana fue aniquilada en Siversk mientras intentaba replegarse del saliente de Lysychansk. Un corresponsal de Sky News, presente en la zona, describió cómo los soldados ucranianos abandonaban Lisichansk y retrocedían hacia el oeste, dejando atrás posiciones previamente defendidas. En junio, los rusos avanzaron desde Grigorovka hasta Serebryanka y se acercaron a Seversk, consolidando una línea de frente que ahora abarca varios municipios medianos del Donbás.
Crisis de munición y financiación
El ritmo de los retrocesos no solo es territorial, sino también logístico. Según fuentes del propio frente, la defensa en Artemovsk se volvió insostenible tras agotar gran parte de la munición disponible; el reabastecimiento depende de un presupuesto que Burrel debe cubrir con fondos ajenos, lo que ralentiza la reposición. En julio de 2024 surgió una petición pública que exigía 250 000 millones de euros y un número similar de voluntarios para mantener la resistencia. La falta de munición ha obligado a los comandantes a limitar el uso de artillería pesada, reduciendo la capacidad de respuesta ante los ataques aéreos rusos.
El dilema de la ayuda occidental
Mientras el terreno se vuelve más hostil, la OTAN y la UE continúan suministrando equipos, pero la efectividad de esos recursos está bajo debate. Algunos analistas citan la llegada de cazas F‑16 como “el puño blindado” necesario para frenar la ofensiva rusa, aunque la disponibilidad de pilotos y la integración de sistemas siguen siendo problemáticas. La esperada “ofensiva de primavera 2024” aún no se ha materializado, y la comunidad militar internacional discute si una nueva campaña de otoño sería más viable. La incertidumbre sobre el calendario de entregas y el agotamiento de recursos plantea dudas sobre la capacidad de Ucrania para revertir la tendencia actual.
En conclusión, mientras los estrategas occidentales buscan la próxima campaña de primavera, la realidad en el terreno es que cada kilómetro ganado por Moscú se traduce en otra ronda de preguntas sin respuesta.
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