Ucronías y ChatGPT: cuando la historia alternativa cae en el optimismo ingenuo
La tentación de reescribir la historia eliminando sus catástrofes es irresistible, pero quienes lo hacen suelen olvidar que el pasado no funciona como un videojuego. Un reciente experimento con inteligencia artificial lo ha puesto de manifiesto: pedir a ChatGPT que imagine un mundo sin Primera Guerra Mundial produce un relato edulcorado donde todo va sobre ruedas, cuando la realidad es que las tensiones estructurales difícilmente habrían desaparecido.
El escenario de la paz perpetua: un espejismo
La ucronía parte de un punto de divergencia clásico: el atentado de Sarajevo fracasa y el archiduque Francisco Fernando sobrevive. A partir de ahí, el relato dibuja una Europa sin las trincheras, el auge del nazismo o la Guerra Fría. Alemania sigue siendo la potencia industrial dominante, el káiser gobierna sin los traumas de Versalles, y el siglo XX transcurre en una especie de Edén capitalista. Demasiado perfecto para ser cierto.
La crítica: el caos determinista de la historia
Frente a esta visión idílica, hay quien sostiene que el efecto mariposa no garantiza un final feliz. El sistema de alianzas era una olla a presión, las rivalidades imperiales estaban enquistadas, y el militarismo prusiano o el antisemitismo europeo no se evaporaban por más que el archiduque esquivara una bala. Cambiar una variable no elimina las tensiones estructurales; simplemente abre una bifurcación imprevisible. Como se ha señalado, el efecto mariposa real no es una línea recta hacia el edén, sino un caos determinista.
IA y ucronías: el mismo sesgo optimista
Lo relevante del experimento es que el texto generado por ChatGPT reproduce exactamente el mismo optimismo barato que cualquier otra ucronía amateur. La inteligencia artificial, entrenada con contenido mayoritariamente occidental y progresista, tiende a proyectar escenarios lineales donde la ausencia de una guerra lleva a una sociedad más pacífica y próspera. Pero la historia no es tan simple. Como ironizó uno de los críticos, ese tipo de relato parece sacado de «un manual de autoayuda histórica».
La próxima vez que alguien fantasee con un mundo sin guerras mundiales, conviene recordar que la historia no admite atajos. Tal vez lo único que demuestran las ucronías es nuestra necesidad de creer que todo podría haber sido mejor, aunque los datos digan lo contrario.