Hay un concepto que me entusiasma en este apocalipsis: la inversión. El uso que ha dado de ella el satanismo tan sofisticado y sibilino...
El significado exterior es, a su vez, una inversión de la verdadera intención. Esto se vive a nivel individual con cualquier malo: si existe una intención de dañarte, exteriormente ha de manifestarse su inversa, es decir, la intención de cuidarte. Esta es una de las bases del capitalismo, por no decir su misma esencia.
El sistema capitalista es ese mismo juego: la élite lo utiliza como prisma de inversión para que la población viva hipnotizada por la inversión de sus verdaderos propósitos.
La izquierda no comprende que su verdadero juego energético no es trascender a la derecha, sino empujarla hacia algo más alto, hacerla escalar en su naturaleza. La derecha opera del mismo modo, pero la población no alcanza a comprenderlo. Son polos que, magnetizados, aumentan el recorrido de un movimiento pendular que los define y, a su vez, los relaciona.
Estos son los Pilares de Isis. Como la finalidad última es el sacrificio y la perversión de las sociedades humanas, las guerras tienden a ser cada vez mayores. Pues, frenéticamente, la tecnología avanza para maximizar el número de sacrificios, de la misma manera que ocurre en un matadero porcino industrializado. La tecnología permite atender a más lechons; por tanto, la granja ha de ir acorde con una producción mayor de cabezas de ganado. Por eso las sociedades humanas crían y repueblan como una plaga, pues los dueños de la granja cuentan con tecnologías más avanzadas y pueden producir sacrificios más numerosos con un mismo esfuerzo.
La historia perpetúa el engaño porque suscribe la inversión de la verdadera naturaleza. La historia es, en esencia, un imperio de ficciones concatenadas que, de forma constante, invierten la verdadera naturaleza de los acontecimientos.
El verdadero objetivo de la sanidad no es sanar, sino mantener una sociedad cada vez más enferma, anestesiada y drogodependiente del sistema...
Una sonrisa perecid en un cuerpo estéril....
Continuará...
El significado exterior es, a su vez, una inversión de la verdadera intención. Esto se vive a nivel individual con cualquier malo: si existe una intención de dañarte, exteriormente ha de manifestarse su inversa, es decir, la intención de cuidarte. Esta es una de las bases del capitalismo, por no decir su misma esencia.
El sistema capitalista es ese mismo juego: la élite lo utiliza como prisma de inversión para que la población viva hipnotizada por la inversión de sus verdaderos propósitos.
La izquierda no comprende que su verdadero juego energético no es trascender a la derecha, sino empujarla hacia algo más alto, hacerla escalar en su naturaleza. La derecha opera del mismo modo, pero la población no alcanza a comprenderlo. Son polos que, magnetizados, aumentan el recorrido de un movimiento pendular que los define y, a su vez, los relaciona.
Estos son los Pilares de Isis. Como la finalidad última es el sacrificio y la perversión de las sociedades humanas, las guerras tienden a ser cada vez mayores. Pues, frenéticamente, la tecnología avanza para maximizar el número de sacrificios, de la misma manera que ocurre en un matadero porcino industrializado. La tecnología permite atender a más lechons; por tanto, la granja ha de ir acorde con una producción mayor de cabezas de ganado. Por eso las sociedades humanas crían y repueblan como una plaga, pues los dueños de la granja cuentan con tecnologías más avanzadas y pueden producir sacrificios más numerosos con un mismo esfuerzo.
La historia perpetúa el engaño porque suscribe la inversión de la verdadera naturaleza. La historia es, en esencia, un imperio de ficciones concatenadas que, de forma constante, invierten la verdadera naturaleza de los acontecimientos.
El verdadero objetivo de la sanidad no es sanar, sino mantener una sociedad cada vez más enferma, anestesiada y drogodependiente del sistema...
Una sonrisa perecid en un cuerpo estéril....
Continuará...
