Ángel Gaitán, de YouTube a altavoz del hartazgo político
Hay pocas cosas más españolas que un influencer de éxito soltando una bomba política y media audiencia aplaudiendo mientras la otra se tapa los oídos. Ángel Gaitán, conocido por sus vídeos de mecánica, ha conseguido eso y más: colocar la frontera de Ceuta y el criterio de los votantes del PSOE en el centro de una controversia que no es nueva, pero nunca sonó tan cruda.
Sus palabras sobre quién debería tener derecho a voto y un comentario despectivo hacia el Rey han levantado ampollas. Para unos, es la voz del pueblo; para otros, el cuñado oficial de España. La etiqueta da igual: el malestar de fondo es real.
Y aquí entra la economía. El asunto deriva con rapidez hacia el bolsillo. Ante un panorama político que muchos ven fallido, la propuesta que gana enteros es la de «votar con los pies»: ir a la urna, ignorar el resultado y coger el primer avión a Suiza. O instalarse en Andorra, como ya hacen algunos influencers con menos escrúpulos fiscales. La idea de volver a España solo 30 días al año para no perder la residencia no es un chiste, sino una estrategia que algunos ya han aplicado durante 11 años.
El dato incómodo: mientras los partidos pelean por el voto último, una parte del electorado ya ha decidido que el verdadero voto se ejerce con la residencia fiscal. La pregunta que flota en el aire: si la política española empuja a su gente más preparada a irse, ¿qué sentido tiene conservar el derecho a voto?