Trump y los extraterrestres nórdicos: el bulo que nadie verifica
La fotografía es una tomadura de pelo, y no solo porque Donald Trump aparezca acompañado de tres seres altos, rubios y de rasgos finos que cualquier aficionado a la ufología identificaría como «nórdicos» o «pleyadianos». La imagen, pixelada hasta lo irreconocible, circula desde hace cuatro días y ha generado un torbellino de reacciones que van desde la carcajada hasta la teoría conspirativa más elaborada. Lo curioso es que, pese a la evidente falta de resolución, hay quien jura que no es inteligencia artificial.
¿Qué se ve realmente en la foto?
La instantánea muestra a Trump de pie, con su gesto característico, flanqueado por tres individuos de estatura notablemente superior, piel pálida y cabello rubio. La calidad es tan baja que los detalles se pierden, pero los defensores de su autenticidad señalan que «no parece IA», como si la pixelación fuese garantía de veracidad. Los más escépticos recuerdan que en 2025 cualquier imagen low-res puede generarse con herramientas accesibles. Algunos han querido ver a los «Pleyadianos» o a la tripulación de «Ashtar Sheran», mientras que otros bromean con que son «Venusianos de Ibiza» o «los Volturi» de Crepúsculo.
La referencia a los «nórdicos» no es casual: dentro de la mitología ovni, se trata de una supuesta raza extraterrestre benevolente, alta y rubia, que contactaría con gobiernos desde los años 50. Que aparezcan junto a Trump ha dado pie a todo tipo de sátiras: desde aranceles a Raticulín (un juego de palabras con la estrella Beta Reticuli) hasta amenazas nucleares del expresidente.
Del humor a la teoría de la conspiración
El hilo original, iniciado por un usuario que pedía información, derivó rápidamente en un carrusel de memes y ocurrencias. «El de la izquierda es el Pescailla», bromeaba uno, en alusión a un famoso personaje de internet. Otros ironizaban sobre la apariencia de Pedro Sánchez «con maquillaje» o comparaban a los seres con Donatella Versace. Pero también hubo quien lo tomó en serio: «100% real. Pronto los veremos juntos a todos los líderes mundiales dirigiéndose al mundo», afirmaba un comentario.
La discusión se enredó en la paradoja de la era de la IA: ahora cualquier foto extraña puede ser un montaje, pero también es la coartada perfecta para desacreditar una imagen real. «No digo que sea el caso, pero la IA es el escudo que permite colar lo verdadero por falso», resumía un participante. La foto, a día de hoy, no tiene fuente verificable: no aparece en canales oficiales ni en medios de contrastaste. Es, por ahora, un producto del folklore digital.
El trasfondo político y ufológico
Trump no es el único político fotografiado junto a supuestos extraterrestres. En el mismo debate se recordó que Obama también fue visto con «extraños seres». La diferencia está en el tono: mientras que las imágenes de Obama solían tratarse con seriedad en círculos conspiranoicos, las de Trump han sido recibidas con una mezcla de sorna y escepticismo. Quizá porque el expresidente ya ha sido objeto de tantos bulos que cualquier nueva invención parece parte del espectáculo.
Lo que revela el fenómeno es la facilidad con la que una imagen borrosa puede convertirse en tema de conversación global. Sin un origen claro, sin metadatos, sin un rostro que la respalde, la foto de Trump con los nórdicos se ha propagado como un virus. Los conspiranoicos ven en ella una prueba de contacto, los escépticos una tomadura de pelo, y los humoristas, material inagotable.
Conclusión: lo único seguro es que, hasta que no aparezca una fuente verificable, la imagen pertenece al mismo archivo que los reptilianos de Obama o los marcianos de la Roswell. Es decir, a la biblioteca de lo que nos gustaría creer, pero que probablemente nunca existió.