Interinos: solo serán fijos si aprobaron la oposición (y se lo creen)
El Tribunal Supremo ha decidido que los interinos que encadenan contratos temporales en la administración no obtendrán la fijeza automática, salvo que hayan superado una oposición aunque sin obtener plaza. La sentencia, que ya ha provocado un terremoto en los pasillos de los funcionarios, es un intento de contentar a Bruselas sin abrir la puerta a una regularización masiva.
Los números cantan: en España hay más de 300.000 interinos en las administraciones públicas, según datos del Ministerio de Política Territorial. Muchos llevan más de diez años en situación precaria, encadenando contratos temporales que la propia administración renueva para eludir la estabilidad. Con esta doctrina, el Supremo les dice: "oposición o nada".
El drama de los interinos con experiencia
El quid de la cuestión está en quiénes se beneficiarán. La sentencia solo afecta a aquellos interinos que ya aprobaron una oposición (sacaron al menos un 5) pero se quedaron fuera del número de plazas. A los que entraron por listas del paro o por amiguismo –que los hay– no les servirá. La realidad es que muchos interinos llevan años trabajando a jornada completa, con hijos y obligaciones, y preparar una oposición seria es casi misión imposible. Un interino de 45 años con responsabilidades familiares difícilmente competirá con un veinteañero que puede dedicarse 8 horas diarias al estudio. El resultado previsible: la administración se quedará sin esos trabajadores veteranos que conocen el oficio, y las plazas las ocuparán jóvenes recién salidos de la academia.
La trampa de la indemnización: el Supremo también obliga a pagar una indemnización reparadora y disuasoria a los interinos que no tengan derecho a la fijeza. Suena bien, pero en la práctica los abogados se frotan las manos: pleitos millonarios que alargarán el problema décadas, mientras la administración sigue contratando temporales de forma cíclica para evitar estabilizar plantillas.
¿Qué ha dicho la justicia europea?
La Directiva 1999/70/CE exige medidas contra la temporalidad abusiva. España lleva años condenada por ello, pero las soluciones son cosméticas. La sentencia del Supremo es un parche: aparenta cumplir con Europa, pero en el fondo mantiene el statu quo. Los interinos que no aprobaron la oposición serán despedidos con indemnización, y la administración renovará su plantilla con nuevos temporales cada tres años, como indica la normativa. Nada cambia realmente.
En definitiva, el apocalipsis interino se ha quedado en un susto con compensación económica. Los que ya tenían un aprobado en la oposición respirarán aliviados; los demás, a preparar temarios o a cobrar la indemnización. El sistema sigue siendo un laberinto donde la estabilidad depende de la nota de un tribunal, no del tiempo trabajado.
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