El asteroide Apophis de 2029 ya tiene profecía: Garabandal y el Aviso
El 13 de abril de 2029, el asteroide Apophis pasará a 32.000 kilómetros de la Tierra, por debajo de la órbita de varios satélites. Los cálculos oficiales descartan el impacto. La mística, en cambio, no descarta nada: ahí sitúan el Aviso de Garabandal, la señal que, según las apariciones de la década de 1960, precederá al Milagro y al Castigo. La ventana 2027-2029 se ha convertido en la próxima cita del apocalipsis a la carta.
De 2027 a 2029: los años que se rellenan con asteroides
Apophis fue descubierto en 2004. Primero se habló de una aproximación peligrosa en 2027, luego los cálculos la movieron a 2029. Esa rectificación alimenta la mecánica del miedo: cada recálculo de la NASA se lee como un ajuste de guion. La confusión se multiplica cuando se mezcla con el asteroide 1999 AN10, que algunos citan para 2027, y con las profecías de J.J. Benítez: un meteorito en 2027 con 1.200 millones de muertos y, en su novela “GOG”, una fecha concreta: 29/08/27. Cábalas anglosajonas leídas al revés incluidas.
Garabandal, la profecía con doble fondo
Las videntes de Garabandal describieron tres fases: Aviso, Milagro y Castigo, con fechas aproximadas que nunca se concretaron. Hay pistas dispersas: el Milagro coincidirá con la festividad de un santo mártir de la Eucaristía, y antes del Aviso habrá una “señal” natural que empieza por A —algunos apuntan a una aurora boreal, otros a algo peor—. La Iglesia, como en casi todas estas apariciones, ni confirma ni desmiente. La corriente más escéptica recuerda que solo Fátima y Lourdes tienen reconocimiento pleno.
La enana marrón, el cometa que no choca y otras alternativas
El análisis más trabajado no pasa por Apophis: el geógrafo Antonio Yagüe ha popularizado la hipótesis de una enana marrón errante que no impactaría pero sí alteraría el campo electromagnético: terremotos, cambio de polos y una ola de marea de entre 300 y 400 metros que engulliría un tercio de la población. En esa línea, las tres fases profetizadas cuadrarían con una onda de choque cósmica: primero radiación gamma, luego luz visible, después partículas. Para los que prefieren lo simple, Apophis tiene solo 200 metros: si impactara, sería el equivalente a la bomba del Zar, devastador pero no bíblico. No falta quien ve en películas como “No mires arriba” una pieza de condicionamiento previo.
El veredicto queda abierto. En febrero de 2025, otro asteroide con fecha en 2032 vio caer su probabilidad de impacto del 3% al 0,003% —un dato que los agoreros tardaron poco en ningunear—. El calendario sigue abierto: 2026, 2027, 2028, 2029, 2032. Cuando Apophis pase de largo, la fecha se trasladará al siguiente objeto. El verdadero milagro sería que la retórica del Aviso sobreviviera a su propia hora sin desmoronarse.