FP en septiembre: ¿quedan plazas o todo son huecos residuales?
Con el curso a punto de empezar, la angustia de no encontrar plaza en un grado medio de Formación Profesional recorre los pasillos digitales. La historia se repite: trabajadores emigrados que vuelven con las manos destrozadas y la moral por los suelos, hartos de condiciones laborales tercermundistas en la Europa rica, se topan con el mismo muro burocrático de siempre.
Del pan industrial al cableado: la fuga de talento manual
Imagínese en una panadería industrial en Holanda, ganando una miseria, sin guantes, con las manos hechas polvo, compartiendo piso con cucarachas y compañeros que no son precisamente un ejemplo de higiene. O te aguantas o te largas. Algunos optan por lo segundo y ponen rumbo a España con la idea de hacerse electricistas. Pero la pregunta clave es: ¿puedo matricularme en un FP en septiembre o ya es tarde?
La respuesta, según quienes han pasado por ello, es un sí matizado. Los grados medios no suelen llenarse hasta los topes, y aún en septiembre hay plazas vacantes. Pero ojo, no es automático: hay que llamar a los centros, consultar los PDFs de plazas libres que publican las consejerías, y estar dispuesto a entrar incluso en diciembre, cuando los primeros abandonos liberan huecos.
El truco de los certificados de profesionalidad
Aquí aparece la alternativa que muchos desconocen: los certificados de profesionalidad. Son cursos de entre 220 y 500 horas, eminentemente prácticos, que en cinco meses te meten en el mercado laboral. Un exempleado de banca que se pasó a la electricidad cuenta que estudió 8 horas al día en un certificado y a los tres meses ya trabajaba. Y no en España: en Suiza, donde los salarios son otra historia. Eso sí, el que avisa no es traidor: casi siempre se necesita alemán o francés para colarse en la Confederación Helvética.
Mientras tanto, el FP reglado sigue siendo la vía larga: dos años para un grado medio, otros dos para el superior si se cursa en horario vespertino. Una opción para quien tenga la ESO y se vea con fuerzas de compaginar trabajo y estudio. Porque sí, hay quien se plantea trabajar por las mañanas y estudiar por las tardes, en un mismo instituto, para pasar del grado medio al superior sin solución de continuidad.
El mito de septiembre como mes sin opciones
El bulo de que en septiembre solo quedan migajas se cae cuando se mira la realidad de las aulas. Cada año hay alumnos que se matriculan y no se presentan, dejando libres pupitres hasta bien entrado el otoño. La clave está en no rendirse: llamar, personarse, preguntar. Y si no hay plaza en el FP soñado, siempre queda el certificado de profesionalidad, que en muchos casos es más directo y tiene mejores salidas profesionales inmediatas.
Conclusión: volver a España para formarse no es una quimera, pero exige paciencia y picar mucha piedra administrativa. Eso sí, antes de embarcarse, conviene tener claro que el camino del electricista autónomo, por el que muchos preguntan, no es un chollo: hay que currárselo. Pero, comparado con una panadería holandesa, hasta el cableado parece un lujo.